Las últimas cifras del informe elaborado por Ipsos y el King's College London muestran un cambio en la percepción social sobre el feminismo en España: la proporción de personas que afirma no identificarse con esta etiqueta o que opina que en materia de igualdad «ya se ha hecho lo suficiente» ha aumentado del 44% ...
Las últimas cifras del informe elaborado por Ipsos y el King's College London muestran un cambio en la percepción social sobre el feminismo en España: la proporción de personas que afirma no identificarse con esta etiqueta o que opina que en materia de igualdad «ya se ha hecho lo suficiente» ha aumentado del 44% en 2019 al 51% en 2026. Por su parte, la cifra de quienes se muestran en desacuerdo con este distanciamiento ha descendido del 45% al 38%.
Este indicador sitúa por primera vez al grupo de personas desconectadas o críticas con el concepto por encima de la mitad de la población en la muestra analizada.
La brecha entre la etiqueta y los principios de igualdad
El análisis pormenorizado del estudio muestra una disparidad entre el rechazo a la denominación y la postura ante aspectos concretos de la igualdad de género. Según el informe de Ipsos, el 59% de los encuestados sostiene que la sociedad funcionaría mejor con una mayor presencia de mujeres en puestos de alta responsabilidad en las empresas y las instituciones públicas.
Asimismo, la mayoría de la población se muestra a favor de la conciliación corresponsable y la eliminación de la brecha salarial. La distancia estadística se concentra en la valoración del término «feminista» y en la percepción del debate público actual, más que en los principios de equidad de derechos.
Los factores sociales que explican el contexto
Diferentes estudios sociológicos y análisis del Global Institute for Women's Leadership vinculan esta evolución a una combinación de dinámicas sociales y generacionales. En primer lugar, se observa un mayor escepticismo entre los hombres jóvenes de la Generación Z, donde un porcentaje significativo considera que el marco del debate actual puede generar desventajas para los hombres o que se les exige una responsabilidad desproporcionada en este ámbito.
A esta brecha generacional se suma la intensa politización del concepto en la arena pública. La progresiva vinculación del término a disputas de carácter partidista provoca que una parte de la ciudadanía prefiera no adscribirse a la etiqueta para evitar una identificación ideológica concreta. Por último, los analistas apuntan a una paulatina saturación en el debate público, donde la presencia continua de la temática en medios de comunicación y redes sociales genera en determinados sectores una sensación de exceso ante los discursos institucionales sobre igualdad.
Los datos de 2026 plantean así un escenario en el que la adhesión al concepto de feminismo cae, mientras que el respaldo a medidas específicas de equidad mantiene un apoyo mayoritario en la sociedad española.
