Hay un momento en la vida profesional en el que una pregunta aparentemente sencilla empieza a hacerse incómodamente recurrente: ¿de verdad quiero seguir haciendo esto? Puede aparecer después de diez, quince o veinte años en una misma profesión. Después de las vacaciones de verano, tras un despido, una etapa de ...
Hay un momento en la vida profesional en el que una pregunta aparentemente sencilla empieza a hacerse incómodamente recurrente: ¿de verdad quiero seguir haciendo esto? Puede aparecer después de diez, quince o veinte años en una misma profesión. Después de las vacaciones de verano, tras un despido, una etapa de estrés prolongado o, sencillamente, cuando aquello que durante años nos motivaba deja de hacerlo.
Cambiar de profesión ha dejado de ser algo excepcional. En España, uno de cada cuatro trabajadores (26%) está reorientando su trayectoria profesional o ya lo ha hecho, según un estudio de InfoJobs realizado en 2026 entre 4.660 personas de la población activa. Un dato que refleja cómo las carreras profesionales son cada vez menos lineales y cómo replantearse el rumbo laboral forma parte, cada vez más, de nuestra vida profesional.
Y, sin embargo, pensar en cambiar no significa que resulte fácil hacerlo. "La mayoría de las personas sentimos una resistencia natural al cambio y a la incertidumbre, y esto hace que, en muchas ocasiones, permanezcamos en lugares donde ya solo sentimos estrés, insatisfacción o desconexión", explica Teo Luna, profesor de mindfulness y meditación y colaborador de la app Petit BamBou.
Por eso, Petit BamBou propone utilizar la meditación y la atención consciente no para encontrar una respuesta inmediata, sino para algo quizá más importante: crear el espacio mental necesario para poder escucharla.
No siempre hay un gran acontecimiento que marque el final de una etapa profesional. A veces el cambio empieza de una manera mucho más silenciosa.
"En ocasiones empieza con una falta de interés o una desconexión de lo que hacemos que se mantiene en el tiempo y que, poco a poco, puede trasladarse a otras facetas de nuestra vida", señala Teo Luna.
Pero plantearse un cambio profesional no significa necesariamente estar atravesando una mala etapa ni haber llegado a una situación límite. A veces, simplemente, nuestra vida, nuestras prioridades o aquello que esperamos del trabajo han cambiado. Lo que durante años nos motivaba puede dejar de hacerlo y dar paso a la sensación de que necesitamos explorar otras posibilidades.
Para Luna, ese momento puede sentirse como "una bifurcación en el camino: sentimos que el camino que llevábamos recorriendo ya no tiene continuidad para nosotros y que necesitamos empezar a dar pasos en otra dirección".
Y no tiene por qué haber ocurrido nada negativo para llegar hasta ahí. "A veces simplemente hemos cambiado nosotros y lo que antes tenía sentido ha dejado de tenerlo", concluye el experto.
Cambiar de profesión también significa, en cierta medida, cambiar la historia que nos contamos sobre quiénes somos. "Soy periodista". "Soy abogado". "Soy médico". "Soy arquitecta". Después de años utilizando nuestra profesión como parte de nuestra presentación ante los demás —y ante nosotros mismos—, dejarla atrás puede abrir una pregunta inesperada: si ya no soy eso, ¿quién soy ahora?
"El trabajo nos proporciona un rol, una posición y una forma de presentarnos ante los demás", explica Luna. De ahí que abandonar una profesión después de años construyendo una carrera pueda implicar también despedirse de una parte de nuestra identidad.
Pero nuestra identidad tampoco permanece inmutable. "¿Somos exactamente la misma persona que hace cinco, diez o quince años? Probablemente no. Nuestra identidad también cambia y, en ocasiones, ese cambio genera fricción y resistencia. Una transición profesional puede hacer mucho más visible un proceso que, en realidad, ya estaba ocurriendo", añade.
La meditación no puede decirnos si debemos dejar nuestro trabajo. Pero sí puede ayudarnos a observar desde qué lugar estamos tomando esa decisión: desde el agotamiento, el miedo o las expectativas de los demás, o desde una necesidad de cambio que permanece cuando el ruido disminuye.
"También puede ayudarnos a cuidarnos durante el proceso, a relacionarnos de una manera más amable y compasiva con nuestros miedos y dificultades, y a reconocer el valor que tiene nuestra intención de buscar nuevos espacios de desarrollo profesional", explica Teo Luna.
Porque cambiar de rumbo tampoco exige tener inmediatamente un plan perfectamente definido. "Una transición profesional no tiene por qué comenzar dejando un trabajo. Puede comenzar mucho antes: observando, explorando, formándonos, hablando con otras personas, probando cosas nuevas y recuperando la curiosidad. A veces el primer paso no es saber exactamente a dónde queremos llegar, sino empezar a descubrir qué caminos queremos explorar".
Para acompañar este proceso, Petit BamBou lanza "Transición Profesional", un nuevo programa de 13 sesiones creado por Laurence Thomas, coach e instructora de meditación, que propone algo diferente a lanzarse inmediatamente a buscar "el siguiente trabajo": detenerse primero a entender qué queremos conservar, qué necesitamos dejar atrás y hacia dónde queremos avanzar. A través de meditaciones y ejercicios prácticos, el programa invita a revisar la trayectoria profesional, trabajar las experiencias y creencias que pueden estar frenándonos y reconectar con valores, talentos y fortalezas para afrontar el cambio con mayor claridad y confianza.
Porque quizá cambiar de profesión no empiece buscando qué hacer después, sino entendiendo primero quién queremos ser ahora.
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