"El problema no es la tecnología ni la IA, que ya forman parte de nuestras vidas y con las que debemos aprender a relacionarnos de manera sana. Es el uso que hacemos de ellas, tanto en casa como en las aulas", explica Elena del Pilar Jiménez-Pérez, asesora de RUBIO, experta en ...
"El problema no es la tecnología ni la IA, que ya forman parte de nuestras vidas y con las que debemos aprender a relacionarnos de manera sana. Es el uso que hacemos de ellas, tanto en casa como en las aulas", explica Elena del Pilar Jiménez-Pérez, asesora de RUBIO, experta en Neuroeducación, IA y competencias clave, titular del Departamento de Didáctica de la Universidad de Málaga y presidenta de la Asociación Española de Comprensión Lectora.
La experta pone especialmente el foco en las redes sociales y en cómo su uso intensivo puede afectar a la capacidad de atención de los más jóvenes. En su opinión, el reto pasa por acompañar a niños y adolescentes en el uso de estos dispositivos y establecer límites adecuados a cada edad.
"No soy partidaria de prohibir, pero sí limitaría el acceso a las redes sociales antes de los 16 años. Y es algo en lo que familias y docentes tenemos que trabajar juntos, porque no podemos confiar únicamente en la legislación ni en la autorregulación de las propias plataformas", señala.
Jiménez-Pérez recuerda, además, que la adolescencia es una etapa especialmente sensible desde el punto de vista del desarrollo cerebral. Por eso considera importante que los adultos entiendan cómo están cambiando los hábitos de los jóvenes y qué implicaciones pueden tener en su manera de aprender y relacionarse con la información.
"El cerebro de los jóvenes ha cambiado con el uso de la tecnología y de la IA, que han llegado para quedarse. El reto es entender cómo funciona ahora para poder acompañarlos", explica. En este contexto, defiende desde hace años la importancia de la neuroeducación en la formación de los docentes.
¿Cómo saber si el uso que hace un niño o adolescente de la tecnología empieza a ser problemático? La experta propone prestar atención a algunas señales relacionadas, sobre todo, con la atención, la dependencia y la capacidad de relacionarse sin dispositivos: