El móvil se ha convertido prácticamente en un apéndice de la mano: cuando no usamos el teléfono, probablemente tengamos otro dispositivo delante, ya sea el ordenador o la tableta. En España, pasamos de media unas 5 horas y 42 minutos al día mirando una pantalla, lo que equivale aproximadamente al ...
El móvil se ha convertido prácticamente en un apéndice de la mano: cuando no usamos el teléfono, probablemente tengamos otro dispositivo delante, ya sea el ordenador o la tableta. En España, pasamos de media unas 5 horas y 42 minutos al día mirando una pantalla, lo que equivale aproximadamente al 35% de nuestro tiempo despiertos. Y los efectos de esa inmersión prolongada están empezando a dar la cara. De hecho, ahora no son solo los expertos quienes advierten de los daños que provoca la sobreexposición: el 81,2% de las personas considera que su visión ha empeorado desde que utiliza pantallas habitualmente.
El dato procede del estudio Cómo influyen las pantallas en la salud visual, elaborado por Visión y Vida junto al Fórum de Gafas, Lentes y Monturas, con la colaboración de Correos Express, a partir de las respuestas de 1.402 personas.
Ahora bien, es necesario hacer una distinción entre notar que vemos peor y que las pantallas verdaderamente sean las responsables directas. El propio estudio advierte de que se trata de una percepción subjetiva y que no permite establecer que los dispositivos sean la causa. De hecho, Lluís Bielsa, vicepresidente de Visión y Vida y miembro de la Junta de Govern del Col·legi Oficial d'Òptics Optometristes de Catalunya (COOOC), recuerda que actualmente no existe evidencia científica sólida que demuestre un efecto negativo de las pantallas sobre la visión en ese sentido.
Entonces, ¿por qué tantas personas tienen la percepción de que les está perjudicando?
Lo que hacemos mal cuando usamos las pantallas
La respuesta tiene que ver con las implicaciones para el propio sistema visual. En otras palabras, utilizar estos dispositivos conlleva pasar muchas más horas realizando tareas de visión cercana o intermedia, algo que no ocurre de la misma manera cuando miramos a diferentes distancias a lo largo del día.
Además, se trata de un hábito bastante instalado, como reflejan los datos del estudio. Así, el 35,8% de los participantes pasa cinco horas o más al día delante del ordenador o la tableta, mientras que el 37,8% dedica al menos ese mismo tiempo a tareas que requieren visión cercana o intermedia. De igual modo, tres de cada cuatro llevan más de cinco años utilizando pantallas de forma intensiva.
En el trabajo, la situación todavía se acentúa más: el 35,3% permanece frente a una pantalla durante prácticamente toda su jornada laboral.
Los ojos, como es normal, acusan estas exigencias. El 65,1% de los encuestados asegura haber experimentado fatiga visual por un uso excesivo de pantallas al menos alguna vez. No es la única molestia. Un 64,1% ha tenido dificultades para cambiar el enfoque de lejos a cerca, o al contrario, después de pasar tiempo frente al ordenador, mientras que el 60,4% ha sentido que necesita hacer un esfuerzo para conseguir centrar correctamente la mirada.
Incluso hay quien termina adaptando la postura para poder ver mejor. El 43,3% reconoce haber adoptado alguna vez posiciones extrañas o forzadas para conseguir ver correctamente.
¿Vemos cada vez peor?
En cuanto al 81,2% que percibe un empeoramiento visual, no significa que ocho de cada diez personas hayan desarrollado un problema de visión provocado por las pantallas. De hecho, la propia distribución de las respuestas deja ver que no todas lo viven con la misma intensidad. Un 52,1% considera que su visión ha empeorado "un poco", un 22,7% cree que lo ha hecho "bastante" y un 6,4% habla de un empeoramiento "mucho".
La explicación puede estar, al menos en parte, en que las pantallas ponen a prueba nuestra capacidad visual de una manera muy distinta a la de hace unas décadas. Como señala Bielsa, los dispositivos pueden actuar como una especie de "prueba de fuego" para comprobar la calidad y la eficiencia del sistema visual.
Por lo tanto, el móvil o el ordenador no están deteriorando los ojos, sino que, al exigirles un trabajo muy concreto, se hacen más evidentes determinadas dificultades que antes podían pasar desapercibidas.
Cambiar la manera de exponerse a las pantallas
La lectura que hacen los expertos va, por tanto, más allá de señalar al móvil o al ordenador como enemigos de la salud ocular. La cuestión está también en las nuevas demandas visuales que hemos incorporado a nuestra vida cotidiana y en cómo responde cada sistema visual ante ellas.
Eso no significa que haya que resignarse a terminar cada jornada con los ojos cansados. "Estos datos muestran que la exposición a las pantallas y las nuevas demandas de visión cercana requieren una mayor atención", señala Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida, que reclama reforzar la prevención y la información sobre salud visual.
Por eso, más que demonizar las pantallas, es necesario plantearse si las estamos utilizando correctamente. Hay algunos consejos de los expertos que pueden ayudar a aliviar la fatiga visual, como la regla del 20-20-20, hacer pausas a lo largo de la jornada, alternar momentos de visión cercana con otros en los que podamos mirar a mayor distancia y evitar mantenernos durante horas en la misma postura. Tenemos que convivir con ellas inevitablemente, pero ahí sí tenemos margen de actuación.