Las redes sociales se han convertido en las prescriptoras de belleza de nuestra era, el equivalente al oráculo que representaban las revistas de `lifestyle' de prestigio en los 90 y principios de los 2000. Algunos pequeños rituales de belleza y bienestar se propagan por la red hasta convertirse en auténticos ...
Las redes sociales se han convertido en las prescriptoras de belleza de nuestra era, el equivalente al oráculo que representaban las revistas de `lifestyle' de prestigio en los 90 y principios de los 2000. Algunos pequeños rituales de belleza y bienestar se propagan por la red hasta convertirse en auténticos fenómenos virales.
Desde empezar el día con un vaso de agua con limón hasta preparar bebidas 'detox' o añadir un chorrito de vinagre de manzana a un vaso de agua; estos tres son un pequeño ejemplo de hábitos que se han popularizado como una forma sencilla de cuidarse, sentirse mejor o empezar la mañana con buen pie.
Pero no todo lo que se presenta como un gesto saludable es efectivo o incluso inocuo. Si hablamos de las bebidas que hemos citado, encontramos algo en común: son ácidas y, cuando se consumen con mucha frecuencia, pueden favorecer el desgaste progresivo del esmalte. Un efecto que además tiene una particularidad, y es que no suele avisar cuando empieza a producirse.
La odontóloga de Sanitas Dental, Lorena Trinidad, explica que "la erosión dental suele desarrollarse de forma silenciosa". Las molestias pueden aparecer cuando el esmalte ya ha perdido espesor o la dentina, el tejido que se encuentra debajo, queda más expuesta. Es decir, no pasa nada por tomar de vez en cuando una bebida ácida; la cuestión es si recurrimos a ellas con demasiada frecuencia.
El agua con limón tampoco es tan inocua
En el caso del agua con limón, tan de moda en los últimos años, sirve principalmente para mejorar la hidratación, aportar vitamina C y prevenir la formación de cálculos renales gracias a su contenido de ácido cítrico y citrato. Ahora bien, ni desintoxica, ni quema grasa y puede derivar además en problemas de esmalte.
Con el tiempo pueden aparecer algunas señales que dan la voz de alarma, como la sensibilidad al frío, pérdida de brillo, bordes de los dientes más transparentes o una tonalidad algo más amarillenta. Esto último puede ocurrir porque, al adelgazar el esmalte, la dentina que hay debajo se hace más visible.
Asimismo, el desgaste del esmalte no es algo que el organismo pueda reparar por sí solo una vez que se ha perdido tejido dental. De ahí que los hábitos de consumo tengan importancia, especialmente cuando forman parte de una rutina que repetimos a diario.
Cómo reducir el impacto en los dientes
Pero si no quieres renunciar al chute de bienestar que te aportan estas bebidas, hay pequeños cambios que pueden reducir el contacto de los ácidos con los dientes. A pesar de que la saliva ayuda a neutralizar el entorno y recuperar parte de los minerales, es necesario consumir alimentos que estimulan la salivación, como lácteos o frutos secos, o que aportan calcio, como verduras de hoja verde o semillas de sésamo, que ayudan a la remineralización natural.
Junto a ello, es oportuno reducir el tiempo de contacto con los dientes, por lo que conviene ingerir las bebidas sin retenerlas ni moverlas por la boca.
Beber agua después también ayuda a arrastrar parte de los restos y a recuperar antes un entorno menos ácido. Y hay otro truco, aunque pueda chocarte: no te laves los dientes inmediatamente después. Lo recomendable es esperar entre 30 y 60 minutos antes del cepillado, ya que justo después de una exposición ácida el esmalte puede encontrarse temporalmente más vulnerable.
La higiene habitual sigue siendo importante, con pasta fluorada, un cepillo de filamentos suaves y sin ejercer demasiada presión. Y la saliva también cumple su función, pues ayuda a neutralizar los ácidos y favorece la recuperación de minerales.
Desde el punto de vista nutricional, Verónica Velasco, nutricionista de Blua de Sanitas, aconseja además revisar qué buscamos realmente cuando recurrimos de forma habitual a estas bebidas. "Cuando una persona recurre a estos productos de manera habitual, resulta conveniente revisar qué espera conseguir y si están desplazando comidas completas o hábitos realmente beneficiosos", manifiesta. No en vano, señala, nutricionalmente hablando, "conviene construir una rutina sostenible y ajustada a las necesidades individuales".
E ir más allá, en definitiva: aplicar un poco de espíritu crítico y no dar por ciertos todos los consejos de bienestar que provienen de las redes sociales. Que algo se haya hecho viral no significa que sea tan "milagroso" como nos venden.