La salud bucal en mujeres mayores de 40 años Según Seny Victoria Cartaya Santana, odontóloga en Sanitas Dental, no existe un problema bucodental específico que aparezca automáticamente a partir de los 45 años, pero en esta etapa pueden coincidir distintos factores que requieren una mayor atención. Entre ellos, la experta señala la enfermedad periodontal, la ...
La salud bucal en mujeres mayores de 40 años
Según Seny Victoria Cartaya Santana, odontóloga en Sanitas Dental, no existe un problema bucodental específico que aparezca automáticamente a partir de los 45 años, pero en esta etapa pueden coincidir distintos factores que requieren una mayor atención. Entre ellos, la experta señala la enfermedad periodontal, la sequedad bucal o un incremento del riesgo de caries cuando disminuye la cantidad o cambia la calidad de la saliva.
En algunas mujeres también aparecen mayor sensibilidad de las mucosas, cambios en la percepción del gusto o sensación de ardor en la boca. Hay que tener en cuenta, además, que la sequedad oral puede estar relacionada con determinados medicamentos o enfermedades y no necesariamente con los cambios hormonales.
Por eso es importante valorar cada caso de forma individual. "Ante sangrado de encías recurrente, movilidad dental, sensación persistente de boca seca o molestias en la mucosa conviene realizar una exploración para identificar su origen y establecer el tratamiento adecuado", destaca.
Premenopausia, menopausia y salud bucal
Desde Sanitas nos dan a conocer que los cambios hormonales propios de la transición hacia la menopausia pueden influir en la salud bucodental, aunque sus efectos son muy variables entre mujeres. La experta incide en que la reducción de estrógenos puede asociarse a cambios en los tejidos de la boca y en la respuesta inflamatoria de las encías. "Algunas pacientes también refieren mayor sequedad, alteraciones del gusto o sensación de ardor".

En el caso de la salud periodontal, es importante matizar que la menopausia no provoca por sí sola una periodontitis. "Esta enfermedad es multifactorial y el biofilm bacteriano desempeña un papel fundamental. Sin embargo, los cambios hormonales y los relacionados con la salud ósea pueden formar parte del contexto clínico y hacer recomendable un seguimiento más estrecho en determinadas pacientes", según Seny Victoria Cartaya Santana.
"El problema suele aparecer cuando se intenta recuperar de golpe el mismo nivel de exigencia previo a las vacaciones. La acumulación de tareas y la reducción del descanso mantienen al organismo en un estado de alerta que se expresa en ocasiones mediante irritabilidad, peor sueño o tensión muscular", explica Soledad Scarcella, psicóloga de Blua de Sanitas.
Cómo cuidar la boca a partir de los 45 años
La prevención debe apoyarse, en primer lugar, en una higiene bucodental constante. Es recomendable cepillarse al menos dos veces al día con pasta fluorada y completar la limpieza de los espacios entre los dientes con hilo dental o cepillos interdentales, según las necesidades de cada persona.
Según la experta, si aparece sequedad bucal, conviene mantener una hidratación adecuada y consultar antes de utilizar productos específicos, ya que es importante conocer la causa. A tener en cuenta que algunos medicamentos pueden disminuir el flujo salival y, cuando esto sucede de manera persistente, aumenta la vulnerabilidad frente a las caries y otros problemas de la cavidad oral.
"Las revisiones periódicas permiten detectar cambios en las encías, la mucosa o los dientes antes de que produzcan síntomas más importantes. Además, cualquier sensación de ardor, sequedad intensa, sangrado recurrente o lesión que persista debe valorarse de manera individual y no asumirse simplemente como una consecuencia normal de la menopausia", responde.

A nivel general, durante la rutina, hay que cuidar los siguientes aspectos:
Relajar la mandíbula durante el día
Comprobar varias veces que los labios estén juntos y los dientes separados. La lengua se apoya en el paladar durante unos segundos.
Practicar una apertura controlada
Frente a un espejo, se abre la boca despacio y en línea recta. El ejercicio puede repetirse cinco veces por la mañana y por la noche. Debe suspenderse si provoca dolor.
Aplicar calor local
Una compresa templada sobre la mandíbula durante diez o quince minutos ayuda a relajar la musculatura. Después, conviene masajear suavemente la zona.
Reducir el esfuerzo al masticar
Si existe dolor, conviene elegir alimentos blandos y cortarlos en trozos pequeños. También se aconseja evitar el chicle y dejar de morder uñas, bolígrafos u otros objetos.
Actuar ante la boca seca
Beber agua con frecuencia ayuda a mantener la hidratación. También conviene moderar el consumo de cafeína y alcohol.
"Prestar atención a estas señales permite actuar antes de que el problema avance. Cuando las molestias aparecen de forma recurrente, una valoración odontológica, ya sea presencial o mediante videoconsulta, ayuda a identificar su origen y a decidir si basta con ajustar hábitos o si es necesario iniciar un tratamiento específico", concluye Lorena Trinidad, de Sanitas Dental.