Patricia Bartolomé, especialista en fertilidad: "El mayor riesgo de congelar óvulos es creer que tenemos asegurado el futuro"

Sofía Borrás

Cada vez más mujeres recurren a la vitrificación de óvulos para ganar tiempo y poder decidir sobre su maternidad sin la presión del reloj biológico. Pero, ¿qué estamos comprando realmente cuando congelamos nuestros óvulos? Patricia Bartolomé, especialista en fertilidad integrativa, explica a EsVivir cuándo puede tener sentido preservar la fertilidad, cómo influye la edad y por qué el descanso, la alimentación, el estrés y el estilo de vida también forman parte de la salud reproductiva. Una conversación para entender qué puede ofrecer realmente esta técnica y qué expectativas conviene tener antes de dar el paso.

09/10/2026

Cada vez más mujeres deciden congelar sus óvulos, pero ¿qué estamos intentando ganar realmente cuando tomamos esta decisión: tiempo, tranquilidad, libertad para decidir… o una combinación de todo ello? Un poco de cada cosa, pero sobre todo se compra una posibilidad, no una garantía. Lo que sí gana una mujer es margen para decidir sin ...

Cada vez más mujeres deciden congelar sus óvulos, pero ¿qué estamos intentando ganar realmente cuando tomamos esta decisión: tiempo, tranquilidad, libertad para decidir… o una combinación de todo ello?

Un poco de cada cosa, pero sobre todo se compra una posibilidad, no una garantía. Lo que sí gana una mujer es margen para decidir sin la presión inmediata del reloj biológico, y eso tiene un valor real. El error está en pensar que se compra la tranquilidad total, porque el proceso posterior —fecundar, implantar, gestar— sigue dependiendo de muchos factores que la congelación por sí sola no resuelve. Pienso que lo más crucial, y de lo que somos menos conscientes, es que estamos retrasando cada vez más una decisión muy importante.

 

¿En qué momento tiene sentido plantearse la vitrificación de óvulos y qué factores, más allá de la edad, debería valorar una mujer antes de tomar la decisión?

Tiene sentido cuando la mujer quiere ampliar sus opciones futuras con información real, no como una postergación con falsas expectativas. Más allá de la edad, yo valoraría la situación personal y sentimental, el estado de salud general, el estilo de vida (descanso, alimentación, niveles de estrés), y también algo que se olvida mucho: la carga mental y emocional que puede suponer el proceso, y si la mujer llega a él con suficiente información y acompañamiento.

 

Se habla mucho de la edad como factor determinante. ¿Hasta qué punto importa cuándo se congelan los óvulos y qué diferencia puede haber entre hacerlo a los 30, los 35 o los 40 años?

Importa, claro: tanto la cantidad como la calidad de los óvulos disminuyen de forma progresiva con la edad, y esa curva se acentúa estadísticamente a partir de mediados de la treintena. Cuanto antes se congele, en general, mejor es el punto de partida biológico. Pero no se puede dar una cifra exacta y universal, porque varía mucho según cada mujer, su reserva ovárica individual, y todo el resto de cosas que influyen en cada caso, que son muchas y es importantísimo evaluar de manera personalizada e integral.

 

¿Existe el riesgo de que congelar óvulos genere una falsa sensación de seguridad? ¿Qué expectativas reales debería tener una mujer que decide preservar su fertilidad?

Sí, y es uno de los riesgos que más me preocupan, porque yo veo a esas mujeres después sufriendo, porque las expectativas no se cumplieron en muchos casos. Congelar óvulos no es preservar la fertilidad, ni congelar la maternidad, ni el útero ni el resto del cuerpo. Una mujer conserva sus óvulos en las condiciones de edad en las que fueron obtenidos, pero el resto de su organismo y sus circunstancias siguen avanzando. La expectativa realista es que se trata de una posibilidad más de reproducción, no de un seguro de embarazo futuro.

 

Desde la perspectiva de la fertilidad integrativa, ¿qué papel juegan aspectos como la alimentación, el descanso, el estrés o el estilo de vida en la salud ovárica y en el proceso de vitrificación?

Un papel mucho mayor del que solemos pensar. La fertilidad no depende solo del ovario de forma aislada, sino del funcionamiento global del organismo. Un cuerpo que vive instalado en estrés mantenido prioriza funciones de supervivencia frente a funciones como la reproducción; por eso el descanso, la alimentación y la gestión del estrés no son un complemento bonito, sino parte real de cuidar la salud ovárica, también de cara a un proceso de vitrificación, a una posterior fecundación in vitro y, por supuesto, para la concepción natural, que a veces se nos olvida.

 

La congelación de óvulos ha empezado a entrar también en el mundo del deporte de élite. ¿Crees que puede ser una herramienta especialmente interesante para mujeres que, por su profesión o circunstancias personales, necesitan retrasar la maternidad?

Puede ser una herramienta útil, sí, y me parece positivo que instituciones deportivas se impliquen en ello. Pero mi matiz es siempre el mismo: lo ideal sería que fuera el entorno profesional el que se adaptara a la biología de la mujer, y no al revés. Ofrecer la técnica está bien, pero no debería convertirse en la respuesta principal a un problema que también es laboral y social. Lo ideal sería que fuera acompañada de medidas para favorecer la fertilidad natural y la salud integral, la conciliación real, protección durante el embarazo y el posparto y de una reincorporación que permita a las deportistas, y a cualquier mujer, continuar con su carrera.

La congelación de óvulos puede abrir una puerta, pero no debería hacer que pensemos que ya hemos resuelto el problema de fondo. Insisto en que lo más importante es ser consciente de lo que implica cada decisión.

 

Si una mujer está pensando en congelar sus óvulos, ¿qué tres cosas debería preguntarse a sí misma —y qué debería preguntar a su especialista— antes de dar el paso?

A sí misma: por qué quiero hacerlo ahora, qué expectativa tengo realmente puesta en esto, y si estoy dispuesta a asumir que el resultado no esté asegurado. A su especialista: qué probabilidades reales tengo con mi perfil concreto, después de hacer una valoración integral del caso; riesgos, posibilidades y datos de casos de éxito reales; y qué pasos exactos vendrán después si algún día decido usarlos.


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