Tu casa puede convertirse en una trampa: cuatro de cada diez viviendas no están adaptadas

Ángela Zorrilla

Escaleras, peldaños, baños poco accesibles o edificios sin ascensor pueden transformar el hogar de toda la vida en un espacio lleno de obstáculos. En España, entre un tercio y el 40% de las viviendas de algunas provincias presentan problemas de accesibilidad, justo cuando la población mayor no deja de crecer.

14/10/2026

Envejecer en casa, rodeado de recuerdos y cerca de la familia, es el deseo de muchas personas. Pero para que ese deseo pueda hacerse realidad hay un factor que a menudo pasa desapercibido hasta que llega el problema: la propia vivienda.Una escalera que antes se subía sin pensar, unos escalones ...

Envejecer en casa, rodeado de recuerdos y cerca de la familia, es el deseo de muchas personas. Pero para que ese deseo pueda hacerse realidad hay un factor que a menudo pasa desapercibido hasta que llega el problema: la propia vivienda.

Una escalera que antes se subía sin pensar, unos escalones en la entrada o un edificio sin ascensor pueden convertirse con los años en barreras que condicionan la autonomía. Y no hablamos de una situación minoritaria. Según un análisis de TKE Home Solutions, entre un tercio y el 40% de las viviendas de algunas provincias españolas presentan obstáculos físicos que dificultan la movilidad.

El dato cobra especial relevancia en un país que envejece a gran velocidad. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), actualmente el 21,1% de la población española tiene 65 años o más, una proporción que podría alcanzar el 30,9% en 2076.

Subir las escaleras es un problema

El problema puede empezar de una manera aparentemente sencilla. Primero cuesta un poco más subir las escaleras. Después se evita bajar al portal si no es necesario. Más adelante, determinadas habitaciones de la casa dejan de utilizarse porque acceder a ellas resulta complicado.

Las barreras arquitectónicas pueden terminar afectando así a algo mucho más importante que la comodidad: la autonomía personal. Según los datos recopilados por TKE Home Solutions, la falta de accesibilidad afecta al 33% de los hogares de la Región de Murcia y al 35,5% de los de Andalucía. En Cuenca alcanza el 37% y llega hasta el 40% en provincias como Ourense.

Entre los obstáculos más habituales se encuentran los escalones en los accesos, las escaleras interiores sin alternativas y la ausencia de ascensor en los edificios. Para las familias, además, es una cuestión que puede acabar generando preocupación. Muchos hijos empiezan a plantearse si sus padres pueden seguir viviendo solos cuando aparecen las primeras dificultades de movilidad. Y no siempre se trata de una cuestión de edad: una lesión, una enfermedad o una caída también pueden cambiar de repente la relación de una persona con su propia casa.

Más de dos millones de mayores viven solos

La situación resulta especialmente relevante teniendo en cuenta que más de 2,1 millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, según el INE.

Para alguien que vive solo, una escalera difícil de utilizar o una entrada poco accesible no supone únicamente una incomodidad. Puede significar empezar a limitar las salidas, dejar de utilizar determinadas zonas de la vivienda o depender de otras personas para tareas cotidianas.

"La mayoría de las personas quiere envejecer en su casa, en su barrio y cerca de los suyos. Para que eso sea posible, la vivienda tiene que dejar de ser un obstáculo", señalan desde TKE Home Solutions. La compañía considera que anticiparse a las dificultades de movilidad y adaptar el hogar antes de que aparezcan problemas importantes puede contribuir a preservar la autonomía.

Una población cada vez más longeva

El reto no hará más que aumentar durante las próximas décadas. El índice de envejecimiento español se situó en 142,35 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 en 2024, aunque existen importantes diferencias entre territorios. Asturias, Galicia y Castilla y León se encuentran entre las comunidades con índices más elevados.

También aumenta el número de personas de edades muy avanzadas. Eurostat señalaba que en 2023 el 6% de la población española tenía 80 años o más, unos 2,8 millones de personas. Y hay otro dato que da una idea de cómo puede cambiar el panorama: según las proyecciones del INE citadas por TKE Home Solutions, el número de personas centenarias podría pasar de 19.301 en 2026 a 259.810 en 2076.

Ante este escenario, adaptar una vivienda no debería entenderse únicamente como una reforma asociada a la dependencia. También puede plantearse como una forma de preparar la casa para las distintas etapas de la vida.

Por eso, es importante anticiparse y eliminar obstáculos, mejorar los accesos, revisar las zonas de paso y facilitar los desplazamientos. Porque la casa en la que hemos construido nuestra vida debería poder acompañarnos también cuando cumplimos años. Y quizá una de las mejores decisiones que pueden tomar las familias sea pensar en ello antes de que subir unas escaleras deje de ser algo tan sencillo como parece hoy.

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