Cuando pensamos en cuidar el corazón solemos pensar en hacer ejercicio, caminar más, dormir bien o intentar reducir el estrés. Pero hay otro gesto cotidiano que tiene mucho que decir. Lo que comemos.Y, dentro de una alimentación equilibrada, el pescado ocupa un lugar especialmente interesante. Pesca España recuerda que los ...
Cuando pensamos en cuidar el corazón solemos pensar en hacer ejercicio, caminar más, dormir bien o intentar reducir el estrés. Pero hay otro gesto cotidiano que tiene mucho que decir. Lo que comemos.
Y, dentro de una alimentación equilibrada, el pescado ocupa un lugar especialmente interesante. Pesca España recuerda que los pescados y mariscos aportan nutrientes esenciales relacionados con el buen funcionamiento cardiovascular, entre ellos los conocidos ácidos grasos omega-3. Incorporar pescado a los menús habituales puede ser una forma sencilla de sumar alimentos nutritivos a la dieta, tanto de los adultos como de los niños.
El pescado aporta proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3, especialmente presentes en variedades como las sardinas, la caballa o el atún.
Los omega-3 son precisamente uno de los nutrientes que más se relacionan con la salud cardiovascular. Según Pesca España, diferentes evidencias científicas han relacionado el consumo habitual de pescado con un menor riesgo de mortalidad por infarto y de accidente cerebrovascular.
Sara Hermana, dietista-nutricionista y embajadora de Pesca España, destaca el papel de estos ácidos grasos en distintos factores relacionados con la salud cardiovascular, como el colesterol, la circulación y la presión arterial.
Una de las ventajas del pescado es que admite infinidad de preparaciones. Al horno, a la plancha, en guisos, en ensaladas, con arroz, en pasta o incluso en bocadillos y tostas, puede adaptarse a prácticamente cualquier rutina. Y tampoco es imprescindible comprar siempre pescado fresco. Las variedades congeladas o en conserva pueden ser una alternativa práctica para esos días en los que no hay tiempo para cocinar.
Una lata de sardinas o caballa puede convertirse, por ejemplo, en el ingrediente de una ensalada rápida. Unos lomos de pescado congelado pueden solucionar una cena entre semana. Y preparar pescado al horno con verduras permite tener una comida completa sin pasar demasiado tiempo en la cocina.
La recomendación de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es consumir entre tres y cuatro raciones de pescado y marisco a la semana, dentro de una alimentación equilibrada.
La clave está en la variedad. Alternar pescados blancos y azules permite disfrutar de diferentes sabores y perfiles nutricionales, además de hacer que los menús sean mucho menos repetitivos. Y ahí está quizá uno de los mejores trucos para convertirlo en un hábito. Una tortilla con atún, unas sardinas con tomate, un pescado al horno con patatas o un arroz con pescado pueden ser opciones sencillas para incorporar estos alimentos a la rutina.