Si tienes una tarde libre o un fin de semana sin planes, estas cinco propuestas demuestran que disfrutar de tu propia compañía puede ser mucho más entretenido de lo que parece.1. Visitar una exposición o un museoNo hace falta esperar a encontrar compañía para acercarse a una exposición. De hecho, ...
Si tienes una tarde libre o un fin de semana sin planes, estas cinco propuestas demuestran que disfrutar de tu propia compañía puede ser mucho más entretenido de lo que parece.
No hace falta esperar a encontrar compañía para acercarse a una exposición. De hecho, hacerlo sola permite recorrerla a nuestro ritmo, detenernos delante de una obra todo el tiempo que queramos y marcharnos cuando nos apetezca.
Una buena idea es escoger una exposición temporal que te interese y reservar un par de horas exclusivamente para ella. Después puedes completar el plan tomando un café tranquilamente o dando un paseo por la zona.
El extra: aprovecha para visitar ese museo por el que pasas habitualmente pero al que nunca encuentras el momento de entrar.
Tomarse un café sola puede parecer un plan demasiado sencillo, pero precisamente ahí está la gracia. Escoge una cafetería agradable, pide algo que te guste y olvídate durante un rato del móvil.
Puedes llevar un libro, una revista o simplemente sentarte a observar lo que ocurre alrededor. No hace falta llenar cada minuto de actividad: aprender a disfrutar de un rato sin obligaciones también puede ser una forma de descanso.
El extra: busca una cafetería en un barrio que no frecuentes y convierte el paseo hasta allí en parte del plan.
¿Cuánto hace que no haces turismo en tu propia ciudad? Elige un barrio que conozcas poco y prepara una pequeña ruta: una plaza, un edificio histórico, una librería, un mercado, un parque y algún sitio donde parar a comer.
Puedes incluso buscar una visita guiada o una ruta temática para descubrir historias y lugares que normalmente pasan desapercibidos.
El extra: durante unas horas, actúa como si estuvieras de viaje y evita hacer el recorrido de siempre.
Ir al cine es uno de los planes que mejor funcionan en solitario. No hay que hablar durante la película, no hay que coincidir con nadie a la hora de elegir sesión y puedes escoger exactamente lo que te apetece ver.
Y si quieres convertirlo en un plan completo, puedes comer o cenar después en algún sitio que tengas ganas de probar.
El extra: elige una película que normalmente no verías acompañada porque sabes que a nadie de tu entorno le interesa.
No hace falta organizar una gran excursión. Un parque natural, un bosque cercano, un paseo junto al mar o una ruta sencilla pueden convertirse en una pequeña desconexión de la rutina.
La idea no es hacer kilómetros ni conseguir ninguna marca deportiva: simplemente caminar, respirar aire fresco y dejar durante un rato las pantallas y las obligaciones en segundo plano.
El extra: prepara algo para comer y convierte el paseo en un pequeño picnic si el tiempo acompaña.