1. Empieza con solo 10 minutosUno de los errores más habituales es ponerse objetivos demasiado ambiciosos. Si llevas meses sin leer, proponerte una hora diaria puede hacer que el hábito se convierta rápidamente en una obligación.Empieza con 10 o 15 minutos al día. Lo importante al principio no es la ...
Uno de los errores más habituales es ponerse objetivos demasiado ambiciosos. Si llevas meses sin leer, proponerte una hora diaria puede hacer que el hábito se convierta rápidamente en una obligación.
Empieza con 10 o 15 minutos al día. Lo importante al principio no es la cantidad de páginas, sino recuperar la costumbre de sentarte a leer.
No tienes que leer ese libro que todo el mundo recomienda ni terminar una novela que no te está gustando.
Recuperar el hábito es mucho más fácil si escoges una historia que te interese de verdad. Novela, ensayo, biografía, relatos, divulgación, novela gráfica… No hay una lectura correcta.
La regla: si después de unas cuantas páginas no te engancha, puedes dejarlo y probar con otro.
En lugar de esperar a que aparezca un rato libre, incorpora la lectura a un momento que ya forme parte de tu rutina.
Puede ser después de cenar, mientras desayunas tranquilamente el fin de semana o antes de acostarte. Convertirlo en una pequeña rutina hace que sea más fácil mantenerlo.
Puede parecer obvio, pero es probablemente uno de los mayores enemigos de la lectura actual. Basta con recibir una notificación para interrumpir la concentración y acabar saltando del libro a Instagram, WhatsApp o cualquier otra aplicación.
Pon el móvil en silencio, déjalo lejos de la cama o activa el modo de concentración durante esos minutos.
Leer mientras vemos la televisión, respondemos mensajes o tenemos varias pestañas abiertas no es exactamente lo mismo que sentarnos a leer.
Busca un espacio tranquilo, prepara una bebida que te guste y convierte esos minutos en un momento sin otras obligaciones. No tiene que ser un ritual complicado: simplemente se trata de prestar atención a una sola cosa.
No hay ninguna norma que diga que tienes que terminar un libro porque lo has empezado.
Puedes alternar dos lecturas diferentes según el momento, dejar una novela durante unas semanas o leer varios libros a la vez. Recuperar el hábito significa encontrar una forma de leer que encaje contigo, no cumplir un reto.
El trayecto en transporte público, una espera en la consulta médica, unos minutos antes de una cita o un café en solitario pueden convertirse en pequeños momentos de lectura.
Si llevas siempre un libro en el bolso o utilizas un lector electrónico, es más fácil aprovechar esos huecos en lugar de recurrir automáticamente al móvil.
Quizá el problema no sea que hayamos perdido el interés por los libros, sino que nos hemos acostumbrado a consumir contenidos muy breves y a cambiar constantemente de estímulo. Volver a leer requiere recuperar poco a poco la capacidad de permanecer durante un rato con una misma historia.