La salud sexual también forma parte del autocuidado y, por ello, conocer cómo la población la incorpora a sus hábitos es fundamental para detectar tanto avances como ámbitos en los que todavía queda camino por recorrer. Es una de las cuestiones donde pone el foco la segunda edición de la ...
La salud sexual también forma parte del autocuidado y, por ello, conocer cómo la población la incorpora a sus hábitos es fundamental para detectar tanto avances como ámbitos en los que todavía queda camino por recorrer. Es una de las cuestiones donde pone el foco la segunda edición de la Radiografía del Autocuidado de la Salud en España, elaborada por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp).
"La Radiografía del Autocuidado nos permite identificar los comportamientos, por ejemplo, por grupos de edad, y detectar áreas en las que es necesario avanzar, como puede ser el preventivo, o disponer de información de calidad para tomar decisiones responsables con nuestra salud", explica a EsVivir Jaume Pey, director general de anefp.
Los resultados de esta segunda edición muestran una evolución en algunos indicadores, aunque Pey considera que los datos deben analizarse con cierta cautela. Entre ellos destaca el aumento de las personas que declaran realizarse pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual (ITS), que pasan del 8,8% en 2024 al 12% en 2025. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, el incremento también es significativo: del 13,9% al 17,1%.
Para el director general de anefp, se trata de un dato positivo porque las pruebas de detección están directamente relacionadas con la prevención. "Es muy importante que la prevención esté presente en todos nuestros hábitos de autocuidado", advierte. Sin embargo, considera que esta evolución no permite afirmar por sí sola que se haya producido ya un cambio consolidado de comportamiento en el conjunto de la población, por lo que señala la importancia de seguir midiendo cómo evolucionan estas prácticas.
De hecho, junto a estos indicadores positivos aparece otro dato que muestra el margen de mejora existente. El porcentaje de ciudadanos que declara no realizar ninguna de las prácticas de autocuidado relacionadas con la salud sexual recogidas en el estudio ha aumentado del 26,3% en la primera edición, correspondiente a datos de 2024, hasta el 46,3% en la segunda, con datos de 2025. Son 20 puntos más.
"Es probablemente uno de los datos que mejor refleja el reto que tenemos por delante", reconoce Pey. Este porcentaje, además, no se distribuye de la misma manera entre todos los grupos de edad. Entre los jóvenes de 18 a 25 años se sitúa en el 30,7%, el porcentaje más bajo de todos los grupos analizados, mientras que aumenta de manera importante a medida que avanza la edad.
Los jóvenes incorporan más prácticas preventivas
Las diferencias generacionales también son notables al observar prácticas concretas. Los jóvenes de 18 a 25 años son el grupo que incorpora un mayor número de comportamientos de autocuidado relacionados con su salud sexual. El 40,4% utiliza métodos anticonceptivos masculinos, mientras que un 24,9% declara utilizar métodos femeninos y un 17,1% realizarse pruebas de detección de ITS.
Pey señala que las razones de esta diferencia pueden estar relacionadas con varios factores, desde disponer de más información hasta tener una percepción diferente del autocuidado. Asimismo, plantea que las nuevas generaciones pueden haber incorporado antes determinados hábitos preventivos. En cualquier caso, insiste en la necesidad de conocer esta evolución y seguir analizándola.
La propia comparación entre grupos de edad muestra que el autocuidado de la salud sexual no se limita a la prevención de embarazos o de infecciones. Entre las personas de 41 a 70 años, un 21,1% declara utilizar productos para mejorar sus relaciones sexuales, un dato que, para el director general de anefp, pone de manifiesto que existen comportamientos relacionados también con el bienestar y la experiencia personal. "El autocuidado de la salud sexual no se limita a las prácticas estrictamente preventivas", recuerda. El dato permite comprender además cómo los distintos grupos de edad viven y entienden el autocuidado de su salud sexual a lo largo de las diferentes etapas de la vida.
A la vez, permite ampliar horizontes al comprobar si está cambiando también la manera en la que los españoles entienden el propio concepto de autocuidado sexual. Al respecto, los resultados de la segunda Radiografía muestran prácticas de naturaleza diferente, desde el uso de métodos anticonceptivos o la realización de pruebas de ITS hasta el uso de productos destinados a mejorar las relaciones sexuales.
Para el director general de anefp, más que hablar de una sustitución de una concepción por otra, los datos apuntan a una ampliación del concepto de autocuidado. "El autocuidado, en términos generales, no debe entenderse únicamente como prevenir enfermedades, sino como un conjunto de hábitos y decisiones orientados a cuidar de la propia salud", señala.
En este sentido, la Radiografía muestra que los españoles asocian principalmente el autocuidado con "cuidar de mi salud" y con mantener hábitos de vida saludables. La salud sexual se incorpora así a una visión más amplia del cuidado de la propia salud, en la que conviven diferentes necesidades y comportamientos según la edad.
Entre los datos que Pey considera especialmente significativos de esta segunda edición, vuelve a aparecer el aumento de las pruebas de detección de ITS. El salto del 8,8% al 12% en el conjunto de la población supone uno de los cambios más claros entre ambas ediciones y adquiere especial relevancia al tratarse de una práctica directamente relacionada con la prevención.
También destaca el comportamiento de los más jóvenes. Aunque todavía un 30,7% de las personas de 18 a 25 años declara no realizar ninguna de las prácticas analizadas, es el porcentaje más bajo de todos los grupos de edad. Al mismo tiempo, este grupo ha aumentado la realización de pruebas de detección de ITS hasta el 17,1%.
"Son datos que muestran que las nuevas generaciones están incorporando prácticas de prevención con mayor frecuencia, aunque todavía quede margen de mejora", apunta.
El reto: que la prevención forme parte del autocuidado
Ese margen de mejora se extiende al conjunto de la población. Si casi la mitad de los ciudadanos, el 46,3%, declara no realizar ninguna de las prácticas de autocuidado analizadas en materia de salud sexual, para Pey el principal reto pasa por "seguir construyendo una verdadera cultura de la prevención, que facilite que el autocuidado forme parte de los hábitos de salud de toda la sociedad", resume.
Para avanzar en esta dirección, considera necesario acercar información de calidad, comprensible y accesible a la población, teniendo en cuenta que las necesidades y los hábitos no son iguales en todos los grupos de edad. De igual modo, recuerda la importancia de que las personas sean conscientes de su papel activo en el cuidado de su salud, contando con el acompañamiento de los profesionales sanitarios y su consejo.
El objetivo, en definitiva, es que la prevención deje de ser una práctica puntual y pueda integrarse dentro de los hábitos con los que cada persona cuida de su salud, también en el ámbito sexual.