En España hay más de 15 millones de animales de compañía registrados en los hogares, según los datos oficiales del Ministerio de Derechos Sociales, una cifra récord que refleja el lugar que ocupan en la sociedad actual. De hecho, el profundo impacto psicológico y emocional que las mascotas ejercen en ...
En España hay más de 15 millones de animales de compañía registrados en los hogares, según los datos oficiales del Ministerio de Derechos Sociales, una cifra récord que refleja el lugar que ocupan en la sociedad actual. De hecho, el profundo impacto psicológico y emocional que las mascotas ejercen en los hogares se recoge incluso en el ordenamiento jurídico. La Ley 17/2021 marcó un hito histórico en España al modificar el Código Civil para despojarlos de la antigua categoría legal de "cosas" o bienes materiales, reconociéndolos formalmente como "seres vivos dotados de sensibilidad".
Este cambio de paradigma no solo valida legalmente su estatus como miembros de pleno derecho del núcleo familiar (regulando su custodia compartida en procesos de divorcio o declarándolas legalmente inembargables), sino que consolida lo que la ciencia lleva décadas demostrando: que el bienestar de los animales y el de los seres humanos con los que cohabitan están intrínsecamente conectados.
Y es que convivir con un animal de compañía va mucho más allá de compartir un hogar o asumir una serie de responsabilidades. Con el paso del tiempo se construye una relación basada en gestos, aprendizajes y formas de comunicación que no siempre necesitan palabras. Un vínculo que encuentra gran parte de su valor en lo cotidiano y que puede influir en nuestra manera de sentir, relacionarnos y afrontar las distintas etapas de la vida.
La propia evidencia científica disponible ya muestra que las interacciones y los vínculos con los animales pueden asociarse con un mayor bienestar, aunque también señala que se trata de una relación compleja, que no se vive de la misma manera en todos los casos ni debe entenderse como una solución automática frente a las dificultades emocionales. Su influencia depende, entre otros factores, de la calidad de la relación, de las circunstancias de cada persona y de que la convivencia resulte positiva para ambas partes.
"Los animales de compañía forman parte de nuestras familias y están presentes tanto en los momentos importantes como en los pequeños gestos del día a día. Esa relación puede aportarnos compañía, motivación y una conexión emocional muy valiosa, pero debe construirse siempre desde la reciprocidad. Para recibir todo lo que ellos nos ofrecen, primero debemos conocerlos, respetarlos y atender sus necesidades", explica Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet.
Una mirada al llegar a casa, un paseo juntos, un rato de juego o simplemente la tranquilidad de saber que están cerca. Buena parte del valor de la relación entre personas y animales se encuentra en estos gestos cotidianos, capaces de convertir su presencia en un referente dentro de nuestra vida. Como parte de un nuevo modelo de familia, la multiespecie, la cercanía de un peludo puede convertirse en una fuente de compañía y apoyo emocional, proporcionar momentos de calma y favorecer experiencias compartidas capaces de reforzar el vínculo.
"Esta presencia no sustituye las relaciones humanas ni la atención profesional cuando resulta necesaria", aclara Ramírez. Sin embargo, "su valor reside en añadir otra dimensión a la vida cotidiana y complementar nuestra red de afectos, experiencias y apoyos. Los animales se relacionan con nosotros desde códigos diferentes y nos ofrecen una forma de compañía que se construye, sobre todo, a través de la presencia, la confianza y la constancia".
Cinco formas en las que convivir con un animal puede influir en nuestro bienestar
Pero los efectos positivos de tener una familia multiespecie trascienden al del propio vínculo que se crea con los animales, y hemos recopilado cinco beneficios en el marco del Mes de los Animales.
1. Nos movemos más
Aunque parezca evidente, los paseos forman parte de los cuidados diarios de un perro y, al mismo tiempo, hacen que sus tutores incorporen actividad física a su rutina. Llueva, haga frío o tengamos un día de esos en los que no nos apetece hacer nada, toca bajar a la calle. Esas caminatas obligatorias suman movimiento y tiempo al aire libre sin que tengamos que planteárnoslo como ejercicio. Es más, la relación entre convivir con un perro y hacer más actividad física es uno de los aspectos que cuenta con un respaldo más consistente en la investigación.
2. Nos ayuda a relacionarnos
El paseo también puede abrir la puerta a interrelaciones con otros humanos. El vecino con el que coincides cada mañana, la persona que pasea a su perro a la misma hora o alguien con quien acabas hablando porque tu mascota se acerca. Para alguien que vive solo o pasa mucho tiempo en casa por el teletrabajo, tener que obligarse a salir varias veces al día le puede suponer un soplo de aire fresco.
3. Nos dan un respiro
En esos momentos en los que la rutina nos arrastra, las obligaciones se nos echan encima y no somos capaces de bajar revoluciones, el animal reclama un paseo, un rato de juego o se tumba a nuestro lado en busca de mimos. En este sentido, algunos estudios han encontrado cambios relacionados con la respuesta al estrés durante determinadas interacciones con animales.
4. Nos puede resultar positivo para la salud física
La interacción con ellos también se ha relacionado con cambios en algunas respuestas fisiológicas, como la frecuencia cardiaca, la presión arterial o los niveles de determinadas hormonas relacionadas con el estrés. La investigación todavía no llega a tanto como para afirmar que tener una mascota reduzca por sí mismo el riesgo cardiovascular, pero sí apunta a que el contacto con los animales puede producir respuestas físicas medibles en determinadas circunstancias.
5. Nos hacen sentir acompañados
Y por último, pero no menos importante, la convivencia de una familia multiespecie crea una relación estrecha con el animal, que pasa a ser uno más del núcleo. Un ser incondicional que te recibe al llegar a casa con alegría, que forma parte de la rutina y que está ahí siempre, aportando compañía y una sensación de conexión única.
En resumidas cuentas, el vínculo con los animales de compañía también transforma nuestro bienestar. Y el Mes de los Animales es una buena ocasión para recordar que compartir la vida con ellos tiene un impacto muy positivo en nuestra salud y bienestar.