Guardamos prácticamente toda la vida en el móvil, incluyendo lo que atañe a nuestra salud. En los últimos años han proliferado aplicaciones para seguir el ciclo menstrual de todo tipo, herramientas que prometen ayudar a entender mejor el cuerpo e incluso a adaptar los hábitos a los cambios hormonales de ...
Guardamos prácticamente toda la vida en el móvil, incluyendo lo que atañe a nuestra salud. En los últimos años han proliferado aplicaciones para seguir el ciclo menstrual de todo tipo, herramientas que prometen ayudar a entender mejor el cuerpo e incluso a adaptar los hábitos a los cambios hormonales de cada mes. Algunas recomiendan cuándo hacer ejercicio, qué comer o cómo organizar las rutinas según la fase del ciclo. Pero ¿hasta qué punto tienen base científica estos consejos?
Un análisis publicado en The BMJ a finales de septiembre cuestiona los beneficios que atribuyen a estas prácticas y alerta de los riesgos que puede entrañar compartir información tan íntima como la relacionada con la salud menstrual.
¿Hay que cambiar la rutina según la fase del ciclo?
Entre las tendencias que examinan las autoras del estudio destaca el llamado cycle syncing, que consiste en ajustar la alimentación, el ejercicio y otros hábitos a las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual. En redes sociales circulan recomendaciones para entrenar con más intensidad en determinados días, bajar el ritmo en otros o consumir alimentos concretos para responder a las necesidades de cada fase.
Sin embargo, la investigación no respalda estas pautas de forma general. Los estudios sobre el ciclo menstrual y el rendimiento físico no han encontrado diferencias consistentes que permitan recomendar una rutina de entrenamiento distinta para todas las mujeres.
En cuanto a la alimentación, los resultados disponibles tampoco permiten establecer pautas específicas para cada fase con suficiente seguridad. Al menos, generalizando. Y es que cada mujer puede notar cambios en su energía, su estado de ánimo o sus síntomas a lo largo del mes. Por lo tanto, esas experiencias no se deben presentar como recomendaciones científicamente probadas.
Además, el estudio apunta otra limitación de este tipo de aplicaciones: sus predicciones se basan en los datos que introduce la usuaria y en cálculos sobre la duración del ciclo. Así pues, lo que dice la herramienta no siempre coincide con lo que está ocurriendo en el organismo, ni permite saber con exactitud cómo se sentirá esa persona ese día.
Esto no quita para que las apps resulten prácticas para llevar un registro de las fechas de la menstruación, el dolor o los cambios que se repiten para establecer un patrón, conocer el cuerpo y aportar información útil de cara a una consulta médica. Lo que hay que puntualizar es que este registro no garantiza que las recomendaciones adicionales mejoren la salud.
El peligro de compartir datos
Otro problema es compartir información íntima. No solo la relativa a los datos menstruales, sino también es habitual que ciertas aplicaciones soliciten información sobre las relaciones sexuales, los síntomas, el estado de ánimo o la posibilidad de un embarazo. Todo ello conforma un retrato muy personal de la salud reproductiva de una mujer.
Las expertas alertan de los riesgos que entraña recopilar y compartir esta información sin garantías suficientes. Según las condiciones de cada servicio, los datos pueden utilizarse con fines comerciales o quedar al alcance de terceros. Y una filtración o un uso indebido no tendría las mismas consecuencias en todos los contextos. En el trabajo, por ejemplo, esa información podría revelar circunstancias personales que una mujer no desea compartir con su empleador, como un embarazo o sus intentos de concebir. En países donde el aborto está penalizado, los registros digitales relacionados con la salud reproductiva pueden plantear problemas todavía más graves.
El seguimiento constante también puede terminar generando preocupación innecesaria. Si una aplicación atribuye determinados cambios físicos o emocionales a una fase concreta del ciclo, la usuaria puede dar por hecho que esa es la causa sin tener en cuenta otras explicaciones. Y dedicar demasiada atención a interpretar cada fluctuación puede convertirse en una fuente de presión.
En qué fijarte antes de descargar una aplicación
Entonces, ¿cuándo saber si una app es fiable? Antes de introducir información personal, es aconsejable revisar qué datos pide, para qué los utiliza y si los comparte con otras empresas. Aunque no sean fáciles de localizar, la política de privacidad y las opciones para borrar la información son dos aspectos a tener en cuenta.
De igual modo, es necesario distinguir entre las funciones que permiten registrar los datos sobre la menstruación y las que ofrecen consejos sobre salud. No es lo mismo guardar una fecha que aceptar recomendaciones sobre una determinada pauta alimentaria o de actividad física como si tuviese respaldo científico.
En esta línea, las autoras del análisis piden más garantías para proteger los datos, mayor transparencia y un control más estricto de las afirmaciones comerciales sobre los beneficios de estas herramientas.
Conocer el ciclo menstrual ayuda a entender mejor el propio cuerpo. Para hacerlo, sin embargo, no hace falta seguir todas las recomendaciones que aparecen en una pantalla ni interpretar cada cambio como una señal hormonal.