El prerrafaelismo fue concebido en 1848 en Gran Bretaña por siete entusiastas jóvenes aspirantes a artistas que formaron la llamada Hermandad Prerrafaelita. Esta agrupación nació con el objetivo de modernizar el arte británico, renegando de los referentes culturales de la Royal Academy, que ejercía en aquella época un monopolio casi ...
El prerrafaelismo fue concebido en 1848 en Gran Bretaña por siete entusiastas jóvenes aspirantes a artistas que formaron la llamada Hermandad Prerrafaelita. Esta agrupación nació con el objetivo de modernizar el arte británico, renegando de los referentes culturales de la Royal Academy, que ejercía en aquella época un monopolio casi absoluto sobre el gusto, la educación y el mercado del arte. Era la institución artística más influyente, pero también constituía el epicentro del conservadurismo victoriano.
Cuando aquellos artistas "rebeldes" comenzaron a exponer en Londres en 1849, su nombre ya lo decía todo: buscaban inspiración en el arte realizado antes de Rafael (1483-1520), figura predilecta del gusto académico dominante. Entre ellos figuraban nombres como William Morris, Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais o William Holman Hunt. Sin embargo, las mujeres también formaron parte de este movimiento artístico que revolucionó la pintura británica del siglo XIX. Algunas fueron modelos, pero otras pintaron, fotografiaron, diseñaron tejidos o trabajaron la cerámica y la vidriera. Pero su aportación, una vez más, quedó relegada durante décadas.
Ahora, la exposición Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914), organizada por Fundación Mapfre y comisariada por Pamela Gerrish Nunn, busca recuperar su legado. A través de 130 obras de más de cuarenta artistas, la muestra pone nombre y rostro a algunas de las creadoras que participaron en el desarrollo del prerrafaelismo y que, pese a su talento, no han recibido el mismo reconocimiento que sus compañeros.
Mujeres como Elizabeth Siddal, Joanna Boyce, Julia Margaret Cameron, May Morris, Marie Spartali Stillman, Evelyn De Morgan y Eleanor Fortescue-Brickdale, cuyas trayectorias permiten descubrir distintas formas de acercarse a este movimiento y entender cómo las mujeres fueron ganando espacio en un mundo artístico que les imponía importantes barreras.
No solo musas: también eran artistas
De hecho, la imagen de las mujeres vinculadas al prerrafaelismo ha estado marcada a menudo por su papel como modelos de los pintores. Un ejemplo es Elizabeth Siddal, uno de los nombres más conocidos, pero fue también pintora y poeta. Su trayectoria ayuda a cuestionar una historia mal contada donde ellas eran fuentes de inspiración para los hombres, pero rara vez se las recuerda como creadoras con una obra propia.
Otras artistas desarrollaron carreras en ámbitos muy diversos. Julia Margaret Cameron destacó en la fotografía; May Morris trabajó el diseño textil, y Evelyn De Morgan construyó un lenguaje pictórico propio. La exposición reúne estas distintas formas de creación y muestra que la presencia femenina en el prerrafaelismo no se limitó a un único oficio ni a una manera concreta de entender el arte.
Sus obras tampoco fueron una simple prolongación de las propuestas masculinas. Las creadoras interpretaron el movimiento desde sus propias inquietudes y experiencias, ampliando sus temas y posibilidades. Esa variedad permite descubrir el prerrafaelismo desde otra perspectiva y reconocer que su historia fue más plural de lo que suele contarse.
La "cuestión femenina" mucho más allá del arte
Las dificultades de estas artistas, además, empezaban mucho antes de llegar a exponer. Durante buena parte del siglo XIX, encontraron obstáculos para acceder a la formación artística, participar en determinados espacios de aprendizaje y conseguir reconocimiento público. Su margen de actuación dependía de las oportunidades disponibles y de las convenciones sociales de la época.
La muestra recorre ese contexto y muestra cómo fue cambiando entre mediados del siglo XIX y los primeros años del XX. A medida que se abrieron nuevas posibilidades de formación y exhibición, más mujeres pudieron desarrollar sus carreras y emprender proyectos de mayor ambición. No fue un camino sencillo ni igual para todas, pero sus trayectorias permiten dilucidar la transformación de la presencia femenina en el arte británico.
Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos también conecta esa evolución con la llamada "cuestión femenina", el debate social sobre los derechos, la educación y el lugar de las mujeres en la sociedad victoriana. La historia de estas artistas forma parte de ese cambio: para crear y vivir de su trabajo, muchas tuvieron que enfrentarse a límites que sus colegas masculinos no encontraban en las mismas condiciones.
El interés por los prerrafaelitas creció especialmente a partir de los años ochenta, con el impulso de los estudios feministas y la revisión de los relatos tradicionales de la historia del arte. Desde entonces, sus obras y biografías han ido recuperando espacio, aunque su reconocimiento sigue siendo desigual respecto al de los artistas más célebres del movimiento.
Con pinturas, acuarelas, grabados, fotografías, tejidos, cerámicas y vidrieras, Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) pretende ampliar el relato sin reducirlo a una lista de nombres olvidados. Sus 130 piezas permiten seguir las decisiones creativas de estas mujeres, las dificultades a las que se enfrentaron y las distintas maneras en que contribuyeron a transformar el arte de su tiempo.
La exposición, organizada por Fundación Mapfre en colaboración con La Piscine–Musée d'art et d'industrie André Diligent de Roubaix, reivindica así a unas artistas que formaron parte de la historia del prerrafaelismo y de la historia del arte, aunque durante décadas ocuparan un lugar secundario.