Dolor de muelas: cuándo hay que acudir al dentista

Ángela Zorrilla

Una caries, una infección o la inflamación de las encías puede estar detrás del dolor de muelas. Saber cuál es su origen y acudir al dentista a tiempo es crucial para evitar complicaciones. 

31/10/2026

El dolor de muelas puede aparecer de forma repentina o comenzar como una pequeña molestia que aumenta con el paso de los días. En ocasiones, se manifiesta al comer o beber algo frío o caliente, mientras que en otros casos el dolor es constante y dificulta actividades cotidianas como dormir, ...

El dolor de muelas puede aparecer de forma repentina o comenzar como una pequeña molestia que aumenta con el paso de los días. En ocasiones, se manifiesta al comer o beber algo frío o caliente, mientras que en otros casos el dolor es constante y dificulta actividades cotidianas como dormir, masticar o concentrarse.

Aunque puede parecer un problema puntual, el dolor dental suele ser una señal de que existe alguna alteración en los dientes o los tejidos que los rodean. Por ello, es importante no ignorar las molestias ni confiar únicamente en remedios caseros para aliviarlas.

¿Cuáles son las causas más frecuentes del dolor de muelas?

Existen diferentes problemas que pueden provocar dolor dental. Identificar la causa es esencial para determinar el tratamiento más adecuado. Una de las causas más habituales es la caries, que aparece cuando las bacterias de la boca dañan progresivamente los tejidos del diente. En las primeras fases puede no producir síntomas, pero, si avanza y alcanza las capas internas, puede provocar dolor intenso y sensibilidad.

Otra posible causa es la inflamación de la pulpa dental, el tejido que contiene los nervios y los vasos sanguíneos del diente. Esta afección puede generar dolor espontáneo, molestias que empeoran por la noche o una reacción intensa al frío y al calor.

El dolor también puede estar relacionado con otros problemas, como:

  • Infecciones o abscesos dentales: pueden causar dolor intenso, inflamación y acumulación de pus.

  • Enfermedades de las encías: la inflamación y la infección de los tejidos que sostienen los dientes pueden provocar molestias y sangrado.

  • Fracturas o fisuras dentales: pueden ocasionar dolor al masticar o al entrar en contacto con alimentos fríos o calientes.

  • Muelas del juicio: cuando no tienen espacio suficiente para salir correctamente, pueden producir dolor e inflamación.

  • Bruxismo: apretar o rechinar los dientes, especialmente durante la noche, puede generar molestias dentales y dolor en la mandíbula.

En algunos casos, el dolor que se percibe en una muela puede tener su origen en otras estructuras, como los músculos de la mandíbula o los senos paranasales. Por eso, una valoración profesional ayuda a determinar de dónde procede.

¿Qué hacer para aliviar el dolor de muelas?

Cuando aparece dolor dental, algunas medidas sencillas pueden ayudar a aliviar temporalmente las molestias mientras se consigue una cita con el dentista.

En primer lugar, conviene mantener una buena higiene bucal, cepillando los dientes con suavidad y utilizando hilo dental con cuidado para retirar posibles restos de alimentos atrapados entre los dientes.

También puede resultar útil evitar temporalmente los alimentos muy fríos, calientes, duros o azucarados si aumentan la sensibilidad. Masticar por el lado contrario al afectado puede reducir las molestias.

Si existe inflamación en la mejilla, aplicar frío desde el exterior, con una compresa envuelta en un paño, puede ayudar a aliviarla. No se debe aplicar hielo directamente sobre la piel.

Los analgésicos de uso habitual pueden ser una opción para controlar el dolor en determinadas personas, siempre siguiendo las indicaciones del prospecto y teniendo en cuenta las contraindicaciones individuales. Si existen dudas sobre qué medicamento utilizar, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Sin embargo, estas medidas no solucionan la causa del problema. Si el dolor persiste, se repite o es intenso, es importante acudir al dentista para recibir un diagnóstico y el tratamiento correspondiente.

Señales de alerta: cuándo acudir al dentista

No todos los dolores de muelas tienen la misma gravedad, pero existen síntomas que requieren una valoración rápida.

Conviene solicitar atención odontológica si el dolor es intenso, dura más de uno o dos días, aparece al morder o se acompaña de sensibilidad persistente, encías inflamadas o fiebre.

También es importante prestar atención a la aparición de un bulto en la encía, mal sabor de boca o supuración, ya que pueden ser señales de una infección dental. La inflamación de la cara o del cuello, la dificultad para tragar o respirar y la hinchazón que se extiende rápidamente requieren atención médica urgente. Si hay problemas para respirar o tragar, se debe acudir a urgencias inmediatamente.

En caso de sospecha de absceso, no conviene esperar a que el dolor desaparezca por sí solo. Aunque las molestias disminuyan, la infección puede continuar activa y necesitar tratamiento.

¿Cómo se trata el dolor de muelas?

El tratamiento depende de la causa que provoque el dolor. Por eso, el dentista puede realizar una exploración de la boca y, cuando sea necesario, solicitar una radiografía para valorar el estado del diente y los tejidos circundantes.

Si el problema es una caries, puede ser suficiente eliminar el tejido afectado y reconstruir el diente. Cuando la lesión alcanza la pulpa dental, puede ser necesario realizar una endodoncia para tratar el interior del diente y conservarlo.

En los casos de infección, el profesional determinará si es necesario drenar el absceso, tratar el diente afectado o realizar otro procedimiento. Los antibióticos no son necesarios en todos los casos y deben utilizarse únicamente cuando estén indicados por un profesional sanitario.

Si el dolor está relacionado con una muela del juicio, una fractura o una enfermedad de las encías, el tratamiento se adaptará a las características del problema. La clave es tratar el origen de las molestias y no limitarse a controlar el dolor de manera temporal.

La prevención, fundamental 

Muchas de las causas del dolor de muelas pueden prevenirse mediante unos hábitos adecuados de higiene y revisiones periódicas.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Cepillarse los dientes dos veces al día durante unos dos minutos con pasta dental fluorada.

  • Limpiar los espacios interdentales a diario con hilo dental o cepillos interdentales, según las necesidades de cada persona.

  • Reducir el consumo frecuente de azúcar, especialmente entre comidas.

  • Acudir a revisiones odontológicas periódicas, incluso cuando no haya dolor ni molestias aparentes.

  • No ignorar la sensibilidad dental, el sangrado de encías o las molestias al masticar, ya que pueden ser señales iniciales de un problema.

La frecuencia de las revisiones debe adaptarse al riesgo de caries, al estado de las encías y a las necesidades individuales de cada paciente.

En definitiva, el dolor de muelas no debe considerarse una molestia menor cuando persiste o se acompaña de otros síntomas. Actuar a tiempo permite identificar su causa, aliviar el dolor y reducir el riesgo de complicaciones. Ante cualquier duda, la valoración de un dentista es la mejor manera de determinar qué tratamiento se necesita.

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