Niñas y ciencia: cómo ayudar a despertar la curiosidad de tu hija

Ángela Zorrilla

¿Y si la próxima ingeniera, médica, científica o creadora de tecnología empezara hoy haciendo preguntas en casa? Acercar las ciencias STEM a las niñas puede ayudarlas a descubrir sus capacidades, ganar confianza y ampliar sus posibilidades de futuro. 

01/11/2026

¿Por qué el cielo es azul? ¿Cómo funciona un robot? ¿Qué pasaría si mezcláramos estos dos ingredientes? La curiosidad infantil está llena de preguntas que, sin saberlo, abren la puerta a la ciencia. Sin embargo, a medida que crecen, algunas niñas empiezan a imaginar que determinadas profesiones son más propias de ...

¿Por qué el cielo es azul? ¿Cómo funciona un robot? ¿Qué pasaría si mezcláramos estos dos ingredientes? La curiosidad infantil está llena de preguntas que, sin saberlo, abren la puerta a la ciencia. Sin embargo, a medida que crecen, algunas niñas empiezan a imaginar que determinadas profesiones son más propias de los niños. No necesariamente porque alguien se lo diga directamente, sino por los mensajes que reciben de su entorno, los juguetes que encuentran, las imágenes que ven y las personas que tienen como referencia.

Por eso, acercar las ciencias STEM a las niñas no consiste en convencerlas de que todas deben ser científicas, sino en conseguir que sepan que también pueden serlo. STEM es el acrónimo en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Son disciplinas que están presentes en muchos aspectos de la vida cotidiana: desde diseñar una aplicación o construir un puente hasta investigar enfermedades, desarrollar energías renovables o crear soluciones para proteger el planeta.

Por qué todavía queda camino por recorrer

La presencia de las mujeres en la ciencia ha aumentado, pero las diferencias de género siguen siendo importantes, especialmente en algunas disciplinas tecnológicas y de ingeniería. Según datos publicados por la UNESCO en octubre de 2026, las mujeres representaban el 31,4 % del personal investigador mundial en 2023. Aunque la cifra ha aumentado respecto al 29,5 % de 2013, la evolución continúa siendo desigual según el país y el ámbito científico.

La brecha también se observa en la formación: las mujeres representan aproximadamente el 35 % de las personas graduadas en disciplinas STEM en todo el mundo, según los datos recogidos por la UNESCO. Estas cifras no significan que las niñas tengan menos capacidad para las matemáticas, la tecnología o la ciencia. Ponen de manifiesto que el acceso, las expectativas, la confianza y las oportunidades también influyen en las decisiones educativas y profesionales.

Un informe de la Comisión Europea publicado en 2024 destaca, precisamente, que las niñas pueden obtener resultados académicos similares o incluso mejores que los niños en materias STEM y, aun así, mostrar menos confianza en sus propias capacidades. El entorno familiar, las prácticas educativas y la falta de referentes femeninos también influyen en sus decisiones. Por eso, fomentar la curiosidad científica desde la infancia es una forma de ampliar horizontes, no de imponer vocaciones.

Mamá, tu papel puede ser más importante de lo que imaginas

No necesitas tener conocimientos de física, programación o matemáticas avanzadas para despertar el interés científico de tu hija. Tampoco hace falta organizar experimentos complicados ni comprar juguetes caros. A menudo, lo más importante es la actitud con la que acompañas sus preguntas y descubrimientos.

Cuando una niña pregunta cómo funciona algo, animarla a investigar puede ayudarla a desarrollar su curiosidad. Cuando se equivoca al resolver un problema, recordarle que equivocarse forma parte del aprendizaje puede ayudarla a afrontar los retos con más confianza.

También importa el lenguaje cotidiano. En lugar de dar por hecho que una actividad es demasiado difícil, puedes invitarla a probarla y descubrir qué ocurre. Y cuando algo no salga como esperaba, puedes ayudarla a pensar qué podría cambiar.

No se trata de elogiarla constantemente ni de exigirle que destaque, sino de transmitirle un mensaje sencillo: sus ideas merecen ser escuchadas y tiene derecho a explorar aquello que le interesa. La UNESCO ha señalado la influencia del entorno familiar en las expectativas educativas de las niñas. Por eso, ofrecer oportunidades para experimentar, aprender y conocer distintas profesiones puede contribuir a que perciban la ciencia como una opción real para ellas.

5 maneras sencillas de acercar la ciencia a tu hija

No hace falta esperar a que llegue el momento de elegir asignaturas o estudios. La curiosidad científica se puede estimular a través de actividades cotidianas, adaptadas a la edad y los intereses de cada niña.

1. Convertid las preguntas cotidianas en pequeños experimentos

¿Por qué se derrite el hielo? ¿Qué objetos flotan en el agua? ¿Cómo crece una planta? Podéis formular hipótesis, probarlas y observar los resultados juntas. Lo importante no es que tu hija acierte a la primera, sino que aprenda a hacerse preguntas, observar y sacar conclusiones.

2. Utilizad el juego para construir, diseñar e imaginar

Los bloques de construcción, los rompecabezas, los juegos de lógica, los kits de robótica y las actividades de programación adaptadas a la infancia pueden ayudar a desarrollar habilidades relacionadas con las disciplinas STEM. Deja que elija según sus preferencias. No todas las niñas disfrutarán con los robots, y eso está bien: la ciencia también puede comenzar con la cocina, la naturaleza, el dibujo o la música.

3. Presentadle mujeres que hayan cambiado el mundo

Conocer historias de científicas ayuda a mostrar que las mujeres han contribuido al conocimiento y la innovación en ámbitos muy diversos. Podéis descubrir a Marie Curie, pionera en el estudio de la radiactividad; a Margarita Salas, referente de la investigación en biología molecular en España; a Katherine Johnson, matemática fundamental en los primeros vuelos espaciales tripulados de la NASA; o a Hedy Lamarr, actriz e inventora cuya investigación contribuyó al desarrollo de técnicas de comunicación inalámbrica.

4. Animadla a probar cosas nuevas, sin presionarla

Si muestra interés por un taller de programación, una actividad de astronomía o un club de robótica, ayúdala a encontrar una oportunidad para probarlo. Y si no le gusta, no pasa nada. El objetivo no es dirigirla hacia una profesión concreta, sino evitar que descarte una actividad antes de descubrir si realmente le interesa.

5. Valorad el proceso, no solo el resultado

Cuando construya algo, resuelva un problema o termine un experimento, preguntadle qué ha descubierto, qué le ha resultado difícil y qué intentaría de otra manera. Así, el aprendizaje deja de depender únicamente de acertar y se convierte en una oportunidad para desarrollar autonomía, creatividad y perseverancia.

Quizá tu hija no recuerde dentro de unos años aquel experimento con agua y colorante, la tarde que construisteis una torre de bloques o la visita a un museo de ciencias. Pero esas experiencias pueden formar parte de una infancia en la que hacer preguntas, probar cosas nuevas y equivocarse sea algo natural.

No necesitas tener todas las respuestas. Puedes buscarlas con ella, aprender juntas y mostrarle que descubrir algo nuevo es una aventura que no tiene edad. Porque fomentar las vocaciones científicas no consiste en decidir el futuro de una niña, sino en ayudarla a reconocer que tiene muchas posibilidades por delante.

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