Las mujeres son más propensas que los hombres a preocuparse por su futuro financiero. Así lo asegura una encuesta realizada por Statista Consumer Insights en 2026, que constata un papel más activo de las mujeres para conseguir estabilidad financiera en el presupuesto familiar. Sin embargo, este liderazgo renovado viene acompañado de retos significativos en materia ...
Las mujeres son más propensas que los hombres a preocuparse por su futuro financiero. Así lo asegura una encuesta realizada por Statista Consumer Insights en 2026, que constata un papel más activo de las mujeres para conseguir estabilidad financiera en el presupuesto familiar. Sin embargo, este liderazgo renovado viene acompañado de retos significativos en materia de confianza, independencia y brecha de género.
Una tendencia general
Según el estudio, en la gran mayoría de los países analizados del mundo el porcentaje de mujeres que se preocupan por sus finanzas es considerablemente superior al de los hombres.
Un claro ejemplo de esta brecha de percepción se observa en Finlandia, donde un 56 % de las mujeres manifiesta inquietud por sus perspectivas financieras futuras, frente al 40 % de los hombres. Brechas similares se replican en economías europeas como Francia o el Reino Unido. No obstante, existen notables excepciones globales como China, India o México, donde los niveles de preocupación entre ambos sexos se mantienen prácticamente iguales.
La brecha de género también afecta a la tranquilidad económica
Esta preocupación superior por las finanzas por parte de las mujeres también tiene su explicación en la brecha de género en términos económicos. Según los datos de la estadística, la autonomía económica de las mujeres es clave para la tranquilidad económica. Entre las principales barreras a esta tranquilidad el informe destaca los obstáculos al mercado laboral, como la brecha salarial o las dificultades para acceder a puestos directivos de mayor remuneración.
El informe también destaca el mayor cargo de las mujeres en tareas reproductivas no remuneradas, lo que a menudo condiciona sus carreras profesionales o reduce su jornada laboral. Finalmente, la limitación al acceso a la información sobre su situación financiera personal en comparación con los hombres es una realidad en la mayoría de los países del mundo, hecho que también hace incrementar la sensación de incertidumbre.
