"En verano buscamos notas que respiren con la piel, pero en otoño nos apetece lo contrario: aromas que arropen. Las maderas, el ámbar, la vainilla y las especias aportan calidez y sensación de refugio, y por eso se vuelven protagonistas cuando baja la temperatura", explica Mylène Thioux, perfumista experta de Equivalenza.Por ...
"En verano buscamos notas que respiren con la piel, pero en otoño nos apetece lo contrario: aromas que arropen. Las maderas, el ámbar, la vainilla y las especias aportan calidez y sensación de refugio, y por eso se vuelven protagonistas cuando baja la temperatura", explica Mylène Thioux, perfumista experta de Equivalenza.
Por qué nos piden más calidez
Con el calor, los aromas se amplifican y las bases muy cargadas pueden resultar invasivas. Con el frío ocurre lo contrario: los acordes envolventes se activan con la temperatura del cuerpo, evolucionan durante más horas y acompañan mejor los planes de interior. A esto se suma el componente emocional: el otoño invita a lo acogedor, y el olfato es el sentido que más rápido conecta con la memoria.
Oriente en clave de otoño
Las composiciones de inspiración árabe parten de resinas, especias, flores opulentas y maderas profundas, justo los ingredientes de la temporada. "Son fragancias de alta concentración que se van mostrando por capas a lo largo del día. Por eso, con dos o tres pulverizaciones es suficiente: que quien se acerque lo perciba, sin invadir", añade Thioux.
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Tres claves para acertar
Hidratar la piel antes con una loción, aplicar el perfume en cuello, muñecas o escote, y retocar con un formato pequeño si hace falta. "Un perfume tiene que hablar de ti. En otoño es el momento de probar notas más cálidas, darles tiempo sobre la piel y elegir con calma", concluye Mylène Thioux.