1 de cada 3 mujeres cree que las pérdidas de orina son inevitables con la edad

Ángela Zorrilla

Casi el 65 % de las mujeres nunca se ha realizado una valoración del suelo pélvico con un fisioterapeuta especializado y el 87 % no habla abiertamente sobre esta parte de su salud. Un estudio de INTIMINA pone el foco en el desconocimiento que rodea a la menopausia y recuerda por qué la prevención debería empezar mucho antes.

08/11/2026

Las pérdidas de orina al reír, estornudar o hacer ejercicio, la sequedad vaginal o las molestias durante las relaciones sexuales son problemas que muchas mujeres experimentan a lo largo de su vida. Sin embargo, aunque pueden afectar al bienestar y a la rutina diaria, todavía existe un gran desconocimiento sobre ...

Las pérdidas de orina al reír, estornudar o hacer ejercicio, la sequedad vaginal o las molestias durante las relaciones sexuales son problemas que muchas mujeres experimentan a lo largo de su vida. Sin embargo, aunque pueden afectar al bienestar y a la rutina diaria, todavía existe un gran desconocimiento sobre la salud del suelo pélvico y su relación con los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia.

Así lo revela el Estudio de Conocimiento y Prevención del Suelo Pélvico en la Menopausia, elaborado por INTIMINA a partir de una encuesta a 704 mujeres españolas. Entre sus principales conclusiones destaca un dato preocupante: el 34,8 % de las encuestadas cree que las pérdidas de orina y otros problemas del suelo pélvico son una consecuencia natural e inevitable del envejecimiento.

Pero asumir estas molestias como algo normal puede dificultar que las mujeres busquen información y asesoramiento profesional. Aunque los cambios hormonales asociados a la menopausia pueden influir en la función del suelo pélvico, eso no significa que haya que resignarse a convivir con las molestias sin consultar qué opciones existen.

El suelo pélvico desempeña funciones esenciales, como contribuir a la continencia urinaria, sostener los órganos pélvicos y participar en la función sexual. Por eso, conocer cómo funciona y prestar atención a sus cambios es importante para el bienestar femenino.

El silencio y la falta de prevención 

Uno de los datos más llamativos del estudio es que casi 7 de cada 10 mujeres (64,2%) nunca se ha realizado una valoración del suelo pélvico con un fisioterapeuta especializado. Las razones reflejan una importante falta de información: el 32,2% no sabía que estas revisiones podían hacerse de forma preventiva y otro 32% nunca se había planteado que fueran necesarias.

Además, el 47,4% de las encuestadas asegura que nunca ha recibido consejos o pautas de ejercicio preventivo del suelo pélvico por parte de un profesional sanitario. Una situación que contrasta con la percepción de las propias mujeres: cerca del 60% considera que su cuidado debería comenzar antes de la menopausia.

A esta falta de prevención se suma otro obstáculo: la dificultad para hablar de salud íntima con naturalidad. Según la encuesta, el 87% no aborda habitualmente estas cuestiones de forma abierta. Más de la mitad solo las comenta ocasionalmente o con personas de confianza, mientras que otras prefieren evitarlas por incomodidad o porque las consideran asuntos estrictamente privados.

Las consecuencias pueden ir más allá del pudor. Entre las mujeres que se encuentran en la perimenopausia o la menopausia, el 42,6% ha experimentado pérdidas de orina al toser, reír, estornudar, levantar peso o hacer ejercicio. El 38,6% señala una mayor urgencia urinaria y el 46,4% ha sufrido sequedad o irritación vaginal. Además, el 26,7% ha experimentado dolor durante las relaciones sexuales.

Estas molestias también pueden condicionar las actividades cotidianas. El 16,8% reconoce que las pérdidas de orina afectan a su práctica deportiva, mientras que el 14,8 % señala un impacto en sus relaciones sexuales. Asimismo, algunas mujeres llegan a organizar sus planes en función de la disponibilidad de un baño.

Por eso, la fisioterapeuta especializada en suelo pélvico Lola Ibáñez, colaboradora de INTIMINA, insiste en la importancia de no normalizar estas situaciones. La menopausia, explica, no debería ser el momento en el que empieza a hablarse del suelo pélvico, sino una etapa más dentro de un cuidado que puede comenzar mucho antes.

¿Y qué se puede hacer? La prevención pasa por conocer esta musculatura y aprender a identificar sus necesidades. No se trata únicamente de fortalecerla: también debe ser capaz de relajarse y coordinarse correctamente. Por eso, antes de comenzar ejercicios específicos, conviene consultar con un profesional que valore cada caso.

A estos cuidados pueden sumarse hábitos cotidianos como coordinar la respiración con el esfuerzo físico, mantener una buena hidratación, consumir suficiente fibra para favorecer el tránsito intestinal y cuidar el descanso y la gestión del estrés.

El mensaje principal es claro: las molestias del suelo pélvico no deben asumirse automáticamente como una consecuencia inevitable de cumplir años. Hablar de ellas sin tabúes, informarse y pedir asesoramiento cuando sea necesario son pasos fundamentales para cuidar la salud íntima antes, durante y después de la menopausia.

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