El olfato tiene la capacidad única de transportarnos a lugares y momentos que creíamos olvidados. Hay recuerdos que no necesitan una fotografía para volver. Basta con un olor. El aroma de una flor, el vapor del tó o del café.. una casa, un viaje o una persona. casa. El Origen de Kenzo ...
El olfato tiene la capacidad única de transportarnos a lugares y momentos que creíamos olvidados. Hay recuerdos que no necesitan una fotografía para volver. Basta con un olor. El aroma de una flor, el vapor del tó o del café.. una casa, un viaje o una persona. casa.
Hace 20 años, Kenzo Amour nació precisamente de esa idea: convertir un viaje de amor por Asia en una historia olfativa. Hoy, la Maison celebra dos décadas de esta icónica fragancia, un hito que rinde homenaje a la belleza del viaje lento, la sensualidad y los recuerdos imborrables. A lo largo de estos 20 años, su inconfundible estela ha conquistado a millones de mujeres en todo el mundo, convirtiéndose en un refugio íntimo y en el compañero de innumerables historias personales.
Perteneciente a la familia floral amaderada almizclada, este icónico Eau de Parfum es una oda a las emociones que el fundador de la marca, Kenzo Takada, atesoró durante su legendario viaje de seis meses en barco hacia París. Un recorrido por tierras asiáticas que marcó profundamente su vida y su creatividad, y que plasmó en esta fragancia a través de los ojos de alguien enamorado.
Kenzo Amour captura la suavidad y sensualidad de ese viaje, invitando a quienes lo usan a descubrir mágicos paisajes, vibrantes colores y exquisitos aromas. India, Indonesia, Japón y Birmania se entrelazan en una composición que revive la belleza y serenidad de estas tierras con cada nota.
El corazón de la fragancia, obra de los maestros perfumistas Daphne Bugey y Olivier Cresp, está compuesto por ingredientes exóticos y únicos. La flor de Plumería (Frangipani) protagoniza la salida con su aroma solar y envolvente —una mezcla de flores blancas y almendra dulce—. A ella se suma la flor de cerezo japonés, símbolo de la belleza efímera, llevándonos a China, donde el té blanco aporta un aroma suave y cómodo.
Desde Tailandia, Kenzo Amour sorprende con el delicado toque lechoso del arroz, que evoca paz y pureza. A su vez, la madera de Thanaka —popular en Birmania y Tailandia, y utilizada desde hace más de 2000 años como protector solar— añade una nota mística, ancestral, cálida y terrosa. Finalmente, el viaje descansa sobre una base sensual y envolvente: incienso misterioso y vainilla dulce y aterciopelada, acompañados de ecos de sándalo cálido que dotan a la fragancia de una profundidad cautivadora.
El frasco de Kenzo Amour, concebido por el diseñador Karim Rashid, sigue siendo, 20 años después, una obra de arte atemporal. Sus líneas puras y sensuales, que evocan a un pájaro estilizado en pleno vuelo, simbolizan la libertad y el amor por el descubrimiento.
Dos décadas después, la Maison Kenzo sigue invitando al mundo no solo a llevar un perfume, sino a vivir una experiencia olfativa que evoca el romance y el descubrimiento de tierras lejanas.