El sector del deporte en España registra un incremento continuado en el volumen de empleo femenino durante la última década, al pasar de 57.100 puestos en 2011 a superar los 105.000 en 2025. Sin embargo, los datos del Anuario de Estadísticas Deportivas del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes muestran una realidad paralela: ...
El sector del deporte en España registra un incremento continuado en el volumen de empleo femenino durante la última década, al pasar de 57.100 puestos en 2011 a superar los 105.000 en 2025. Sin embargo, los datos del Anuario de Estadísticas Deportivas del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes muestran una realidad paralela: la distribución porcentual de la fuerza laboral por géneros mantiene una brecha estructural donde la masculinización del sector continúa como rasgo dominante.
Una década de estancamiento porcentual
La participación de las mujeres en las actividades vinculadas al deporte se mueve históricamente en una horquilla de estancamiento dentro de la publicación oficial. En 2017, las trabajadoras representaban el 41,2% de la plantilla frente al 58,8% de los hombres. Este desequilibrio no registra una corrección definitiva en los ejercicios posteriores, e incluso experimenta retrocesos en momentos puntuales.
En 2020, coincidiendo con la crisis sanitaria, el porcentaje femenino desciende hasta el 39,6%. Tras un repunte del 44% en 2021, la tendencia general refleja una resistencia del sector a alcanzar la paridad. Los datos más recientes del anuario sitúan la proporción masculina en el 60,9% en 2025 —la cota más alta del periodo analizado desde 2017—, mientras que la presencia de mujeres se reduce al 39,1%.

Expansión de la industria frente a la desigualdad interna
El aumento en el número absoluto de trabajadoras responde a la expansión global de la industria deportiva y de sus nichos de mercado (salud, bienestar, gestión y tecnificación), más que a una reducción de las diferencias en el acceso y la representación.
El crecimiento del sector genera puestos de trabajo, pero la estructura interna perpetúa la brecha de género recogida en el anuario estadístico. El debate se centra en la distribución de estas plazas y en las barreras que sitúan a las mujeres de forma permanente como minoría en el tejido laboral del deporte en España.
