Manzana, plátano y, con suerte, alguna naranja. Es el frutero de muchas casas en cualquier mes del año. La rutina nos lleva a comprar lo de siempre y a pasar de largo junto a las cajas de caquis o las granadas, a veces por no saber cómo elegirlas o qué ...
Manzana, plátano y, con suerte, alguna naranja. Es el frutero de muchas casas en cualquier mes del año. La rutina nos lleva a comprar lo de siempre y a pasar de largo junto a las cajas de caquis o las granadas, a veces por no saber cómo elegirlas o qué hacer con ellas. Y es una pena, porque la fruta de temporada está en su mejor punto de sabor, suele tener mejor precio y nos ofrece justo lo que el cuerpo agradece cuando llega el frío.
El caqui es una de las frutas más dulces del otoño y una buena fuente de betacarotenos, que el organismo convierte en vitamina A, además de fibra. Existen dos tipos fáciles de distinguir. El caqui tradicional se come muy maduro, casi blando, a cucharadas. La variedad persimón, en cambio, se toma firme, como una manzana, con o sin piel. En España tenemos una de las mejores zonas productoras del mundo en la Ribera del Xúquer, en Valencia.
La granada aporta polifenoles con acción antioxidante, potasio y un sabor ácido y fresco que da vida a cualquier plato. Elige las que pesen en la mano y tengan la piel tensa, aunque no sea perfecta. Para desgranarla sin mancharlo todo, corta la corona, marca con el cuchillo las divisiones que se ven en la piel, ábrela con las manos y saca los granos dentro de un bol con agua: las semillas se hunden y la membrana blanca flota.
La mandarina es la reina de la practicidad. Se pela en segundos, cabe en cualquier bolso y un par de piezas aportan buena parte de la vitamina C que necesitas al día. Las primeras variedades de la temporada, las clementinas, ya están en los mercados y tienen la ventaja de que apenas tienen pepitas.
El kiwi nacional empieza a llegar en otoño, sobre todo desde Galicia y Asturias. Es una de las frutas más ricas en vitamina C, incluso por encima de la naranja, y su fibra ayuda al tránsito intestinal, algo especialmente útil para muchas mujeres. Tomarlo en el desayuno es una costumbre sencilla que se nota.
La pera de otoño, como la conferencia o la blanquilla, está ahora en su punto. Es suave, saciante y muy versátil: cruda, asada, en compota o en ensalada. Para saber si está madura, presiona suavemente junto al rabito; si cede un poco, está lista.
La chirimoya es la gran olvidada. Su temporada arranca en otoño y España es el primer productor mundial, con una denominación de origen en la Costa Tropical de Granada. Tiene una textura cremosa y un sabor dulce que funciona como postre en sí mismo. Se elige cuando cede ligeramente al tacto y se abre por la mitad para comerla con cuchara, desechando las semillas.
La mejor manera de comer más fruta es sacarla del momento del postre. La granada luce en una ensalada de canónigos con queso fresco y nueces, o sobre el hummus. El caqui maduro, triturado con yogur natural, se convierte en una crema para el desayuno, y el persimón en láminas finas acompaña muy bien al jamón o a un queso curado. La pera asada con canela es un postre caliente sin azúcar añadido, y unos gajos de mandarina dan un contrapunto fresco a una ensalada de espinacas o a un pescado a la plancha.
Ayuda también cambiar dónde colocas la fruta. Si está a la vista, lavada y en un cuenco en la mesa, se come; si está en el cajón de la nevera, se olvida. Y comprar menos cantidad pero con más frecuencia evita que se estropee.
Esta semana, cuando vayas al mercado, añade al menos una fruta que no suelas comprar. Pregunta en la frutería cuál está mejor ese día, pruébala sola y después en alguna de estas ideas. El otoño es corto, y estas frutas no esperan.