En 2018, a pesar de la crisis económica del momento, Laia Alentorn hizo realidad su sueño: crear la firma de moda Laia Alen. En un principio, lanzó una gama de bolsos pequeños, de colores vivos y muy coquetos como los modelos Clara, Carolina, Arola o Bernatta. Con el tiempo, empezó ...
En 2018, a pesar de la crisis económica del momento, Laia Alentorn hizo realidad su sueño: crear la firma de moda Laia Alen. En un principio, lanzó una gama de bolsos pequeños, de colores vivos y muy coquetos como los modelos Clara, Carolina, Arola o Bernatta. Con el tiempo, empezó a trabajar sus propias prendas de vestir, a partir del trabajo familiar que presta atención a cada detalle. "Casi sin que nos demos cuenta, algunas cosas se transmiten de una generación a otra. En nuestra familia, siempre han sido los textiles y la moda. Cuatro generaciones de conocimiento, experiencia y un amor compartido por crear cosas con esmero", comenta.

Slow fashion
La firma catalana, que apuesta por la producción lenta (slow fashion) y colaboraciones con talleres locales, combina lo lúdico con la elegancia. Con un espíritu ecléctico, las colecciones están pensadas para quienes valoran la artesanía y las piezas únicas. "Detrás de cada prenda, hay un proceso que conlleva entre dos y cinco horas de trabajo artesanal. Nos proponemos crear piezas modernas y fáciles de llevar, concebidas para ser coleccionadas con el paso del tiempo. Nos apasionan el color y el arte de combinar y mezclar", explica.
En definitiva, Laia Alen fusiona la tradición con una estética contemporánea. En la fábrica familiar, situada en Olot, producen piezas limitadas que transmiten confianza y autenticidad mediante métodos de producción artesanales y sostenibles. Desde el control total de la cadena de suministro al uso de tejidos locales y energía solar y el empaquetado totalmente reciclable.

La colección de este otoño-invierno
Laia Alen se inspira en su entorno y sus pasiones, rindiendo homenaje a los colores vibrantes y el espíritu alegre barcelonés en cada uno de sus diseños. En la colección de este otoño-invierno destacan siluetas atemporales, perfeccionadas con el paso del tiempo y reinterpretadas en una nueva paleta de intensos colores otoñales.
En esta ecléctica propuesta no pueden faltar jerseys y cárdigans en colores de lo más variopinto: violeta (color estrella de esta temporada), rojo, verde en diferentes versiones (del verde menta al musgo más oscuro), chocolate, negro, gris marengo, blanco puro y mostaza, a medio camino entre el amarillo y el ocre, dotando de calidez a la colección. Los estampados a rayas, uno de los iconos de la marca, también están presentes en combinaciones de todo tipo. Por ejemplo, estampados rayados en azul turquesa, chocolate y blanco, por ejemplo.

En cuanto a los materiales, cabe citar la lana merina extrafina, mezclas de cachemir y detalles distintivos que crean looks diarios, confortables y con estilo, pero adaptados al invierno.