Aunque pueden producirse en cualquier músculo, ocurren con mayor frecuencia en muslos, pies, manos, brazos y en el abdomen. Puede padecerlos todo el mundo, pero son más frecuentes en adultos mayores, deportistas, durante el embarazo, personas con sobrepeso, problemas tiroideos o alteraciones nerviosas. Causas La causa más común es el exceso de ...
Aunque pueden producirse en cualquier músculo, ocurren con mayor frecuencia en muslos, pies, manos, brazos y en el abdomen. Puede padecerlos todo el mundo, pero son más frecuentes en adultos mayores, deportistas, durante el embarazo, personas con sobrepeso, problemas tiroideos o alteraciones nerviosas.
La causa más común es el exceso de tensión en un músculo, pero también pueden presentarse por deshidratación, bajos niveles de minerales (magnesio, calcio y potasio) y de vitaminas (E, B y D) y ácido omega 3, compresión nerviosa en la zona del cuello o la espalda, durante el embarazo, el consumo de ciertos medicamentos, etc. Los períodos prolongados de ejercicio o de trabajo físico, especialmente si hace calor, pueden provocarlos, así como el consumo de algunos medicamentos y el padecimiento de ciertas enfermedades.
Pasa por realizar estiramientos e hidratarse adecuadamente antes y después de hacer ejercicio.
Puedes mejorar o incluso evitar la aparición de los incómodos calambres siguiendo unas pautas sencillas entre las que destacaría:
No suele ser necesario un tratamiento específico, siendo recomendable cuando se presentan aplicar calor cuando el músculo está tenso y frío cuando hay dolor, estirar o dar masajes en el músculo suavemente y beber líquido si estás deshidratado. Algunos especialistas señalan la conveniencia de administrar suplementos de vitamina B, aunque los datos no están completamente confirmados y siempre bajo control médico.
Desde la perspectiva de los tratamientos "naturales" se recomienda: