Su nombre científico es Taraxacum officinale, aunque se conoce como diente de león (por la forma de sus hojas), achicoria amarga, áster, etc. Se pueden usar raíces, hojas y flores (amarillas y frecuentes en los campos en primavera; al madurar forman un globo blanco que se sopla y vuela). En fitoterapia ...
Su nombre científico es Taraxacum officinale, aunque se conoce como diente de león (por la forma de sus hojas), achicoria amarga, áster, etc. Se pueden usar raíces, hojas y flores (amarillas y frecuentes en los campos en primavera; al madurar forman un globo blanco que se sopla y vuela).
En fitoterapia son interesantes la raíz y/o la hoja, pues ambas tienen propiedades terapéuticas. Las hojas son diuréticas y no afectan al equilibrio del potasio, como sucede con otros diuréticos. Las raíces son desintoxicantes, por lo que actúan como depurativas. Además, la sustancia laticífera de raíces, tallo y hojas elimina las verrugas al aplicarla directamente sobre ellas.
Los componentes químicos activos farmacológicamente son numerosos. En la raíz hay azúcares (fructosa e inulina), taraxacósido, lactonas sesquiterpénicas, triterpenos y esteroles. En las hojas destaca la presencia de flavonoides, potasio y lactonas sesquiterpénicas. En las flores presentan carotenoides.
Sus propiedades farmacológicas son amplias y se relacionan con los principios activos:
En España se autoriza su uso como colagogo y colerético, para facilitar la eliminación renal y digestiva, como coadyuvante en regímenes de adelgazamiento y como depurativo. Por ser diurética y colerética se incluye entre las plantas depurativas y resulta ideal para los pacientes con dificultades digestivas y cálculos.
En fitoterapia se emplea normalmente la raíz, aunque, en ocasiones, se incorporan restos de pecíolos de hojas. Se preparan jugo fresco de raíz, decocción, tintura, cápsulas, extracto líquido, infusiones, etc., debiendo utilizarse únicamente formas sin alcaloides para evitar la contaminación cruzada con otras especies.
Los estudios clínicos demuestran que no presenta toxicidad aguda, aunque se han descrito efectos secundarios como molestias intestinales y acidez.
Deben tomarse precauciones si se administra a pacientes con diarrea, úlceras estomacales, hiperacidez estomacal, colitis ulcerativa, colon irritable, etc.
Se puede combinar con otras plantas para optimizar sus efectos: hammamelis y caléndula para la piel; alcachofera y cardo para hígado y riñón; manzanilla y melissa para las digestiones, etc.
Su raíz torrefacta es un buen sucedáneo del café y resulta beneficioso para la salud; las abejas recogen el polen de sus flores para hacer miel; se puede comer directamente en ensalada o usarla para preparar un caldo depurativo, mermelada y "vino".
Se recomienda, siempre bajo control del especialista, en dos vertientes: tratamiento de la dispepsia (digestión difícil) y como depurativo para el control de peso junto a una dieta adecuada y ejercicio.