En la búsqueda de la armonía corporal y las formas proporcionadas es mejor tener algún kilo de más que un cuerpo fláccido. Sobre todo, porque un cuerpo admirable lo es tanto por su forma como por su firmeza. En este sentido, cabe recordar que la aparición de la flaccidez en ...
En la búsqueda de la armonía corporal y las formas proporcionadas es mejor tener algún kilo de más que un cuerpo fláccido. Sobre todo, porque un cuerpo admirable lo es tanto por su forma como por su firmeza. En este sentido, cabe recordar que la aparición de la flaccidez en la piel es la consecuencia de la degradación de las fibras de colágeno y elastina que la sostienen. En la mujer, el embarazo y la menopausia provocan el avance de la flaccidez: en el primer caso, por la gran distensión de los tejidos propios del embarazo y, en el segundo, por los cambios hormonales. Por otro lado, la vida sedentaria, las oscilaciones de peso (efecto yo-yo) y una alimentación poco equilibrada contribuyen a que la piel pierda firmeza y tersura.
Así, cuando hay una pérdida de peso sin control, el avance de la flacidez es implacable. Y las zonas más afectadas son las que tienen más músculo, es decir: vientre, estómago y cara interna de brazos y muslos. De ahí que el ejercicio físico para mantener la musculatura sea fundamental.
Si al adelgazar no se mantienen los resultados obtenidos, los tejidos pueden sufrir la variación de peso, descolgándose y dando paso a la flaccidez. Según la doctora Josefina Vicario, especialista en dietética y nutrición, "estudios recientes demuestran que los aminoácidos son fundamentales en la pérdida de peso eficaz y sin flaccidez, ya que la proteína es la responsable de degradar la grasa y sustituirla por músculo. Es la mejor forma de adelgazar endureciendo la musculatura". Contrariamente, "las dietas que se basan en un aumento en la ingesta de frutas y verduras, sin tener en cuenta la cantidad necesaria de proteínas, son las que repercuten en la flaccidez muscular", concluye la especialista.
Las proteínas de los alimentos son las responsables de que no se produzca flaccidez, ya que se transforman en aminoácidos y realizan lo que se conoce como el "ciclo de Krebs". De todas formas, como recuerda la doctora Vicario "no se puede seguir una dieta única en proteínas porque no sería equilibrada, incluso puede ser peligrosa. Es necesario añadir todos aquellos nutrientes que el organismo necesita para seguir sus procesos metabólicos naturales, entre ellos, hidratos de carbono, minerales y vitaminas en su justa medida". La ingesta de proteínas recomendada para que la musculatura se mantenga firme suele estar entre 300 y 500 grs al día. De lo contrario, la pérdida de peso comporta una merma de la masa muscular y un aumento de agua.
Los alimentos proteicos más importantes son las carnes y aves (ternera, conejo, pollo, pavo y pichón), pescados (merluza, rape, pescadilla, esturión y mero), marisco, huevos, quesos blancos (los demás son demasiado grasos) y leche vegetal, ya sea de soja, almendras o arroz (mucho mejor si lo que se intenta es hacer una dieta para reducir grasa).