¡Es tiempo de castañas!

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25-09-2020
El otoño es sinónimo de hojas secas caídas en el suelo, días más cortas, ánimo melancólico y colores espectaculares en campos y bosques. Pero también es tiempo de las castañas, un fruto seco que ofrece muchas posibilidades en la cocina.
 

Las castañas tienen muy poco aporte calórico, de hecho es uno de los frutos secos con menos calóricos, ya que 100 gramos de castañas contienen 2,6 gramos de grasa y aportan sólo 200 calorías. Además de ser muy rico en nutrientes y aportar hidratos de carbono (alrededor de un 42%), fibra (entre el 5 y el 8%), y vitaminas del grupo B. También destacan por su aporte de minerales, sobre todo potasio, y en menor cantidad hierro, calcio, magnesio y un pequeño contenido de sodio. Asimismo, las castañas nos aportan vitaminas C y ácido fólico, pero hay que tener en cuenta que podemos perder estas propiedades si cocinamos las castañas.

¡Ese olor que impregna las calles a castañas asadas cuando llega la Navidad y cogemos el cucurucho con ambas manos para disfrutar de su sabor y de cómo nos calienta las manos! Parece una escena sacada de "Cuento de Navidad", de Charles Dickens, pero las castañas ya fueron la base de la alimentación de los europeos, que las comían secas o en forma de harina, hasta que la patata y el maíz fueron los protagonistas absolutos en el siglo XVI.

En Galicia, por ejemplo, los romanos llevaron a la zona las especies de castaños más productivas, mientras que los druidas consideraban a las castañas sagradas. Tan arraigada está en esta tierra, que se dedica una fiesta a la castaña (Magostos), y se celebra entre los días 1 y 11 de noviembre, por lo que se convierte en un buen motivo para reunirse la familia y los amigos, y disfrutar del otoño.

Castañas glaseadas

Y aunque la manera más común es comer las castañas asadas o crudas, este fruto seco ofrece una amplia variedad en la cocina. Una de las más populares es la castaña glaseada o "marrón glacé". Perfecta para endulzar la Navidad, los ingredientes necesarios son: un kilo de castañas, un kilo de azúcar, agua, vainilla en rama y cáscara de limón.

¿Y cómo se hacen? El proceso es muy sencillo. Rajamos las castañas y las cocemos en abundante agua durante 15 minutos. Después las pelamos, retiramos la piel interior y las dejamos a un lado. Hacemos un almíbar con agua y azúcar y esperamos a su ebullición para, después, añadir la canela y la vainilla. Volvemos a cocer las castañas peladas durante unos 30 minutos, vigilando que no se deshagan, y tras colocarlas en una cesta, las sumergimos en el almíbar bien caliente. Dejamos cocer a fuego lento durante 10 minutos, retiramos del fuego y dejamos enfriar las castañas dentro del sirope 24 horas. Pasado ese tiempo volvemos a cocer las castañas unos minutos y las dejamos de nuevo sumergidas en el almíbar otras 24 horas y, de nuevo esta operación, 24 horas más.