Tratamiento del trastorno por atracones

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by Carmen Reija- farmacéutica y divulgadora sanitaria
El trastorno por atracón es un problema de control de impulsos multicausal en el que influyen factores biológicos, psicológicos y sociales o culturales que contribuyen a su aparición y mantenimiento. Es importante tenerlos en cuenta para lograr la recuperación completa.
 

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Son varios los factores nocivos destacables. Lo primero es sentirse bien consigo mismo, aceptarse y quererse, sin pensar en negativo. Los demás, sin desearlo, pueden afectarnos enormemente. Seguir una dieta restrictiva sin control profesional, obedecer los consejos de las amigas, sufrir situaciones de estrés (familiar, laboral, etc.), padecer la presión social, etc. pueden desencadenarlo.

Hay coincidencia en que los afectados padecen un problema psicológico (inseguridad, ansiedad, poca autoestima, etc.) y que su aspecto externo es saludable -incluso con sobrepeso-, lo que complica percibir que están enfermos. Además, puede presentarse asociado a otros trastornos de la alimentación, lo que complica su diagnóstico.

Entre los signos de alerta destacarían:

-Realizar dietas severas e inadecuadas, intercalando períodos de dieta estricta con atracones sin compensación.

-Cambiar costumbres alimenticias: atracones impresionantes.

-Llevar una doble vida: ante los demás un comportamiento normal, en soledad comer compulsivamente.

-No controlar sus impulsos. Puede iniciarse el consumo de drogas, alcohol, etc.

-Sufrir cambios de carácter. Pasar de un estado normal a otro con depresión, sentimientos de vacío interior, etc.

-Sentir pánico a no poder parar de comer.

Aunque puede confundirse con otros trastornos del comportamiento alimentario y pasar desapercibido, se ha establecido como criterio diagnóstico la existencia de episodios repetidos de atracones con sentimiento de pérdida de control de la situación sin actividades compensatorias.

Lo primero es convencerse de que existe el problema y acudir al médico. El tratamiento es multidisciplinar y se deben controlar las crisis compulsivas.

Podemos atacar desde varios frentes:

1. Nutricional, basado en el conocimiento y la contención. Conocer la situación real para ayudar al paciente a concienciarse de lo que sucede, reducir el número de compulsiones y contenerlas hasta que desaparezcan. Se busca la adquisición de hábitos adecuados: horarios fijos de comidas, imprescindibles 3 o 4 comidas, dedicar el tiempo necesario a comer, olvidar dietas estrictas y evitar períodos largos sin comer.

2. Psicológico, para mejorar su percepción de sí mismas, su autoestima, su relación con la comida, olvidar la culpabilidad, etc. Los programas específicos obtienen buenos resultados y consiguen mejorar la situación y detectar otros problemas asociados (depresión, control de impulsos, etc.).

El tratamiento cognitivo conductual resulta muy eficaz, siendo fundamental la psicoeducación.

3. Psiquiátrico, la administración de fármacos antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina bajo control médico.

Los especialistas inciden en la importancia de la prevención y la actuación precoz para aumentar las posibilidades de curación. La educación es la base de la prevención. Aprendamos a comer, a aceptar (y aceptarse) a cada uno como es, a minimizar la importancia que la opinión de los demás tiene sobre uno mismo y evitar que se burlen de los niños "gorditos".

Te pueden ayudar a reconducir el problema de control de impulsos que estaría en la base del Trastorno por Atracón. Tras reconocer su padecimiento habla con un familiar, amigo, etc. de tu confianza y acude al médico, pues su intervención es fundamental para la recuperación. Visita las asociaciones de enfermos o familiares, pues resulta trascendental sentirse acompañado y convivir con personas en la misma situación.