Diez errores que se cometen en el desayuno

Responsive image

18-10-2020
“Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo" es una de las frases más populares y repetidas respecto a la alimentación, pero también de una de las más erróneas.
 

Los expertos de www.thyssenkrupp-homesolutions.es, la compañía de salvaescaleras para el hogar, señala que más del 70 % de los españoles reconocen que no hacen bien el desayuno. Cabe señalar que la nutrición depende de muchos factores, como horas de sueño, trabajo, actividad física, horario laboral. De ahí que la alimentación y los horarios deben adaptarse al estilo de vida de cada uno, por lo que el desayuno no es la comida más importante del día. Se trata de una comida más en la que hay que incluir alimentos saludables y evitar las malas prácticas, pero es cierto, que si se desayuna una comida bien equilibrada con proteínas, grasas saludables y fibra, se está preparado para un día lleno de energía y productividad.

Por ello, los expertos de thyssenkrupp Home Solutions apuntan los diez principales errores que se cometen:

1. Saltarse el desayuno por completo: Muchas personas no sienten hambre cuando se despiertan o van justas de tiempo y recurren al "café bebido". Es una mala idea, si se desea mantener las hormonas del hambre bajo control y prepararse para un buen estado de ánimo, vale la pena comer algo para sentar las bases de un buen día de comida. Si uno no es una persona de desayuno, hay que intentar al menos tomar un pequeño refrigerio, como un puñado de nueces, almendras o frutos secos.

2. No dedicarle suficiente tiempo: No siempre se tiene tiempo para sentarse durante 30 minutos o más y disfrutar de un desayuno lento. Pero tampoco hay que comerse la comida sin pensar. Comer apresuradamente no permite que el cuerpo se ponga al día con la mente. Normalmente se come más cuando se va con prisa porque no se alcanzan las señales de saciedad, y aún parece que se tiene hambre, por lo que es más probable que se continúe comiendo después de sentirse lleno.

3. Cafeína para obtener energía: Muchos creen que hasta que no toman el primer café del día no están despiertos del todo y de ahí lo que algunos practican por las prisas del "café bebido". El café con el estómago vacío puede ser demasiado ácido para el cuerpo, el primer sorbo debe tomarse después de haber comido algo. Comenzar un día con una taza de cafeína puede mejorar la concentración, resistencia y rendimiento; sin embargo, el exceso de azúcar, crema o leche en el café aumentará la cantidad de calorías, y los azúcares agregados causarán una pérdida de energía posterior.

4. No agregar grasas saludables: Muchos alimentos para el desayuno están llenos de carbohidratos, como bollos industriales, cereales azucarados, galletas, que son bajos en fibra y desencadenarán un aumento de azúcar en la sangre y hambre al poco tiempo. Las grasas son fundamentales para una dieta nutritiva, ya que proporcionan muchos beneficios para la salud. De ahí que incorporar grasas saludables en el desayuno puede ayudar a mantenerse lleno de energía por más tiempo. Por ejemplo, el aguacate y el aceite de oliva son alimentos con grasas saludables, acompañado de una rebanada de pan integral puede ser el desayuno perfecto o un yogur bajo en grasa acompañado de fruta, cereales o frutos secos para saciarse.

diez-errores-que-se-cometen-en-el-desayuno

En la variedad está el gusto

5. Elegir alimentos dulces para el desayuno: No solo asociamos sabores dulces con la comida de la mañana, sino que los alimentos tradicionales para el desayuno, como los cereales y el yogur, también suelen ocultar toneladas de azúcar agregada. Hay que evitar los alimentos del desayuno con azúcar agregada e intentar hacer que los cereales tradicionales sean salados. La avena, por ejemplo, está deliciosa con unas gotas de aceite de oliva, queso parmesano, sal marina y pimienta negra, mezclarolo con yogur griego o cubrirlo con pepinos o tomate.

6. Comer solo carbohidratos: Los carbohidratos son una fuente de energía saludable e importante, pero no son lo único que el cuerpo necesita para funcionar de la mejor manera. Las proteínas y las grasas tardan más en gastarse como combustible y mantienen saciado por más tiempo. Tener un buen equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos puede evitar que el azúcar en la sangre se dispare. Una pieza de fruta es nutritiva y puede ser excelente para comer con el desayuno, pero hay que asegurarse de comer otra cosa o arriesgarse a tener hambre poco después.

7. Confiar en los huevos para obtener proteínas: Los huevos, especialmente los revueltos, son definitivamente una opción en muchos desayunos, pero no hay que comerlos tanto que se conviertan en un lastre total. Mucha gente evita calorías cuando omite las yemas, pero ese es también un error, la yema del huevo es donde se encuentra la mayor parte de los nutrientes: ácido fólico, vitamina D, hierro...hay que tomar el huevo completo, pero con moderación.

8. No beber suficiente agua por la mañana: Aunque casi todos los desayunos incluyen café, es importante darle al cuerpo el líquido que necesita después de una noche larga y seca. Una de las primeras cosas que se debe hacer todas las mañanas es beber un vaso de agua, idealmente con un poco de limón. A veces la sed nos engaña haciéndonos creer que tenemos hambre, pero si te mantienes hidratado desde el principio, será menos probable que suceda.

9. Beber siempre leche desnatada: La leche sin grasa puede parecer una opción virtuosa, pero lo que se ahorra en calorías se pierde cuando el cuerpo no puede absorber sus nutrientes. Las vitaminas con las que la leche está fortificada son liposolubles, por lo que es importante tener algo de grasa para esos nutrientes. La leche de soja, almendras y coco puede ser una alternativa saludable.

10. No disfrutar de un antojo: Una parte crucial de una alimentación saludable es disfrutar. Hay muchos alimentos que no son la mejor opción para el desayuno si se come para proporcionar energía y mantenerse en forma, pero si el propósito es satisfacer un antojo o comer para disfrutar y ser feliz en realidad los antojos son una buena opción. No hay que abusar de comidas "poco sanas", pero todo en su justa medida, lo más importante para una buena nutrición es el equilibrio y la variedad.