Comprueba y mejora tu capacidad pulmonar

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by Merce Rey
Cuando realizas ejercicio de forma diaria estás incrementando su volumen de forma progresiva al recibir una mayor cantidad de aire durante la inhalación. Aspectos como la contaminación, llevar una vida sedentaria, una mala alimentación y el tabaco repercuten negativamente en tu salud pulmonar, pero todavía estás a tiempo de fortalecer estos órganos y prevenir la aparición de enfermedades respiratorias.
 

La prueba de la espirometría permite saber cómo funcionan realmente los pulmones, midiendo el aire que entra, el que sale y la rapidez con la que lo hace, permite también anticiparse a posibles enfermedades o monitorizar a aquellos pacientes que las sufren. Es un procedimiento sencillo, los expertos recomiendan que se acuda con ropa cómoda, se tapa la nariz del paciente y se le pide que respire de forma lenta para posteriormente coger el aire y soplar fuerte y de forma continuada. En el perfil de riojasaludes explican con detalle en qué consiste.


Para concienciar acerca de la importancia de preservar la salud respiratoria desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) han lanzado recientemente la campaña `Toma aire y sopla vida´. Entre sus iniciativas destacan la puesta en marcha de un test sonoro que ha sido compuesto por el cantante Antonio Orozco junto con la neumóloga Mari Cruz González Villaescusa, en el que los usuarios pueden conocer su capacidad pulmonar cantando la canción "6 segundos". Pon a prueba tu capacidad pulmonar aquí.

Ejercítala

Al igual que cuando entrenas pones a punto tus músculos, para mejorar la capacidad pulmonar también puedes realizar una serie de ejercicios para aumentar su resistencia y flexibilidad. En el canal de MayiHealth la fisioterapeuta pone tres ejemplos para que vayas practicando. Para el primero, colócate en una colchoneta, sentada sobre tus piernas, inhalando el aire por la nariz manteniendo la boca cerrada para después exhalarlo como si estuvieras soplando una vela. Si quieres sentir cómo trabaja tu caja torácica coloca las manos sobre ella mientras realizas la actividad. Para el siguiente vas a necesitar una bufanda, con ayuda de las manos rodea tu tórax con ella mientras tomas aire para notar como este entra por la parte lateral y posterior. Después, exhala al tiempo que frunces la bufanda y ayudas a la caja torácica a cerrarse. Por último, práctica la respiración diafragmática poniéndote de lado sobre la esterilla, con las manos encima del ombligo, inhala de forma profunda, relajando los hombros y el cuello, y aumentando el espacio que hay en la cavidad abdominal para finalmente exhalar liberando el aire contando cinco.