África, un destino para soñar bajo las estrellas

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by Sofía Borrás
En algunos rincones como el archipiélago Bijagós, ubicado en Guinea Bissau (África Occidental), la contaminación lumínica apenas existe, por lo que la oscuridad de sus noches lo posiciona como un excelente enclave para observar, cada día, las estrellas.
 

Hace unos días asistíamos a la llamada "La Hora del Planeta" que se celebra para reivindicar la necesidad de proteger a la naturaleza frente al cambio climático. Un apagón que nos fascina, aunque sólo dure una hora, por lo raro que es, en nuestros días, prescindir de la iluminación en nuestras ciudades.

Sin embargo, hay lugares en el mundo en los que podríamos decir que "La Hora del Planeta" se celebra cada día. Enclaves escondidos y maravillosos como el archipiélago Bijagós, ubicado en Guinea Bissau (África Occidental), e integrado por 88 islas, en el que la ausencia de grandes urbes, la existencia de territorios sagrados protegidos por la religión animista, y la preservación de gran parte de su territorio, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, invitan a disfrutar de la noche y a adentrarse en la oscuridad, solo iluminada por las estrellas.

Un cielo estrellado que se erige en el gran espectáculo al que asisten cada noche los turistas que se alojan en Orango Parque Hotel, el único establecimiento que existe en el interior del Parque Nacional de Orango, ávidos por averiguar si en el trópico es posible observar las constelaciones visibles desde el hemisferio norte, y también las del hemisferio sur.

Gracias a todo ello, y a muchas otras acciones de protección, el archipiélago alberga infinidad de especies de flora y fauna, algunas muy singulares como 5 variedades de tortugas marinas; la única población de hipopótamos que habita en agua salada; hasta 470 tipos de aves como la garza goliat, el águila pescadora africana, la motacilla o el loro gris africano; manatíes y monos, entre muchas otras.

Un claro ejemplo de que la ausencia de contaminación ambiental, y lumínica, y el amparo garantizado del entorno, logran conciliar al hombre con el planeta, no solo una hora al año, sino todos los días.