8 "superalimentos" que no lo son

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Nos gusta magnificar. Nos hace sentir bien. Pero no todo vale. Hace años que circula este término “superalimentos”, pero no todos los expertos reconocen su existencia. Los mitos que rodean a estos alimentos a los que se atribuyen poderes mágicos deberían ser eliminados.
 

La definición de superalimento no está clara. Si pensamos que se refiere a un alimento que contiene todos los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades del organismo, solo se podría incluir la leche materna en los primeros meses de vida. A partir de ahí, todo se convierte en una quimera.

Ningún alimento es imprescindible ni presenta todos los nutrientes necesarios en las cantidades adecuadas. Lo recomendable es seguir una dieta variada en la que se incluyan alimentos de todos los grupos.

Debemos evitar dejarnos llevar por una publicidad que genera confusión. Nada tiene de malo comer quinoa, por ejemplo, pero no podemos esperar de ella un poder mágico o que un pequeño puñado de este alimento cubra todas nuestras necesidades nutricionales.

Los que más frecuentemente se han considerado "superalimentos" y que tienen propiedades interesantes en el marco de una dieta equilibrada y variada son:

  1. Arándanos. Antioxidantes y ricos en vitaminas del grupo B que mejoran la funciones cognitivas.
  2. Aguacate. Presenta grasas saludables, fibra, minerales y vitaminas. Se considera antioxidante y antiinflamatorio, pero también debemos considerar que aporta muchas calorías.
  3. Brécol. Con un alto contenido en fibra, agua, vitaminas (especialmente ácido fólico) y minerales (muy rico en potasio), presenta un compuesto que reduce la absorción de yodo que desaparece cuando lo cocinamos.
  4. Frutos secos. Ricos en ácidos grasos saludables que ayudan a controlar los niveles de colesterol, vitamina E y oligoelementos, se recomienda su consumo diario en cantidades controladas (50 gramos al día). No olvides que su aporte calórico es elevado, especialmente si consumes las versiones saladas.
  5. Kale. El exotismo de su nombre puede confundirnos, pero es simplemente una col. Presenta un alto contenido en fibra, agua, calcio, vitaminas K y C y un bajo aporte calórico. Como el brécol presenta un compuesto que reduce la absorción de yodo que se destruye al ser cocinado.
  6. Legumbres. Presentan proteínas vegetales de alta calidad, fibra y potasio. También aportan hidratos de carbono de absorción lenta que resultan ideales como fuente de energía y capacidad saciante.
  7. Quinoa. Se ha dicho de todo de este alimento desconocido en el mundo occidental hasta hace pocos años. Rica en grasas saludables, vitaminas E y B y minerales como el magnesio y el fósforo. Su digestión es complicada y su aporte calórico es elevado.
  8. Salmón. Con un elevado contenido en ácidos grasos esenciales, proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B (especialmente B 12) y minerales (como selenio y potasio). Su producción masiva genera problemas para la salud que deben ser tenidos en cuenta.

En positivo. Si pensar que cualquiera de estos alimentos es un superalimento nos lleva a preocuparnos por nuestra nutrición y favorece el consumo de verduras, legumbres o pescado, algo hemos ganado. Consulta a tu médico y sigue una dieta variada, saludable y equilibrada.