Consejos nutricionales en osteoporosis si eres alérgica o intolerante

Responsive image

by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Padecer una alergia alimentaria supone una modificación de tus hábitos de vida y, en el caso de padecer osteoporosis, se añade un nuevo factor a esa situación nutricionalmente restrictiva. No desesperes porque existen soluciones alternativas que te permitirán cubrir todas las necesidades.
 

Las alergias y las intolerancias alimentarias constituyen un hándicap a varios niveles y, cuando hablamos de osteoporosis, parece que se multiplican los temores. Sabemos que es especialmente necesario un aporte correcto de calcio y vitamina D y los alimentos más conocidos ricos en estos elementos pueden generar problemas a los intolerantes a la lactosa.

Los intolerantes a la lactosa no son los únicos afectados, aunque sí son los que mayor control nutricional precisan. Quienes padecen otras intolerancias alimentarias (gluten, proteínas de vaca, glutamato o frutos secos, por ejemplo) también deben reajustar su alimentación para no padecer ningún déficit en su organismo.

En los intolerantes a la lactosa la actividad de la enzima lactasa, encargada de la digestión de la lactosa, es baja o inexistente. Sufren diarreas, dolor abdominal, náuseas, calambres, gases, distensión, y otros síntomas que les generan incomodidad. Esta situación implica la reducción o eliminación completa de los alimentos que contienen lactosa.

Para cubrir las necesidades de calcio en los intolerantes a la lactosa, sería conveniente:

-Comer quesos curados. No consumas quesos frescos, pues éstos contienen una elevada proporción de lactosa de difícil digestión.

-Comprobar el contenido en lactosa de lo que se compra. Leer las etiquetas, pues en ellas se encuentran todos los ingredientes que el alimento presenta. Los fiambres, patés y algunas pastas, por ejemplo contienen lactosa.

-Consumir los lácteos junto a otras comidas para facilitar su digestión. Se considera que, al combinarlos se evitan los efectos perjudiciales de la lactosa, pero no se debe consumir una cantidad excesiva de este compuesto.

-Comprar lácteos con cultivos activos, que favorecen la digestión de la lactosa. Aportan microorganismos específicos que aumentan la digestibilidad de la lactosa.

-Probar la leche sin lactosa. Puede ser una buena opción. Incluso la única para quienes padecen los síntomas en alto grado. En los distintos puntos de venta encuentras todo lo que te apetezca: yogures, quesos, leche, bizcochos, salsas o lo que se te ocurra, libres de lactosa.

-Sustituir la leche de vaca por la de soja, almendra, arroz o la que prefieras. Es otra opción si te cuesta acostumbrarte a la elaborada sin lactosa.

-Aportar el calcio necesario por medio de otros alimentos. Son muchos los que se consideran ricos en este mineral. Destacarían: pimiento, brécol, melón, sardinas enlatadas y caballa, entre otros.

-Incorporar suplementos únicamente bajo prescripción médica. No te automediques; solo trae complicaciones.

Combinaciones sencillas para intolerantes a la lactosa

Con los alimentos señalados y los más recomendables para el aporte de calcio necesario para tu organismo, te proponemos:

-Ensalada de brotes tiernos con huevo cocido, tomate y pimiento rojo.

-Revuelto de trigueros con atún.

-Langostinos cocidos con salsa rosa natural.

-Salmón a la plancha con patata panadera y cebolla.

-Brécol cocido con patatas y huevo.

-Ventresca de atún con pimiento rojo asado.

-Yogur sin lactosa con almendras.