Qué hacer cuando se rompe un diente de leche

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by Ángela Zorrilla
Cuando los niños aprenden a caminar, a menudo, sufren accidentes que afectan a los dientes de leche. Un poco más tarde, hacia los 3 o 4 años, cuando el niño empieza el colegio y a jugar en el patio, también se dan casos. Son frecuentes las caídas hacia delante, en las que los incisivos se ven directamente afectados.
 

Cualquier diente puede sufrir un traumatismo accidental y se puede romper, aunque hay piezas que tienen mayor riesgo. Así, por su ubicación en la parte frontak, los incisivos centrales superiores -comúnmente conocidos como paletas- son los que más se rompen.

Este tipo de accidentes, además, es de los que más preocupan a los padres a simple vista, porque puede resultar muy escandaloso a pesar de que no ser graves. Pero, si tu hijo se ha roto un diente, ¿cuál es la mejor forma de actuar y de qué manera se puede solucionar?

Cuando un niño sufre un fuerte golpe en la boca, es importante actuar con calma y rapidez, ya que esto puede marcar la diferencia entre recuperar el diente o perderlo. Se recomienda que en los primeros 60 minutos tras el impacto, el niño visite un dentista u odontopediatra, quien valorará el daño de la lesión.

Sí, los dientes de leche se van a acabar perdiendo, y se sustituirán por dientes definitivos, pero es muy importante conservarlos en la boca el plazo de tiempo determinado por el propio crecimiento del pequeño. Si al niño se le ha roto un diente de leche hay que valorar el alcance de la lesión. ¿Falta un trozo grande? ¿Se mueve el resto de la pieza dental?

¿Se ha roto poco o se ha caído toda la pieza?

Si se ha producido una fractura parcial, lo primero que debes hacer es intentar recoger el trozo de la pieza dental que se ha caído y guárdalo. Luego, limpiar la boca del niño con agua para retirar los restos de tierra, por ejemplo, en el caso de que la fractura se deba a un golpe contra el suelo. Le aliviará que coloques una compresa o gasa fría en la parte de la cara donde se haya producido el golpe y, además, contendrás una posible inflamación. Si el niño es mayor, se le pude ofrecer un cubito pequeño o un polo de hielo para que vaya chupando.

Si por el contrario, la rotura es total, tras recoger el diente perdido y guardarlo, lo deberás conversar -tras limpiarlo- en un vaso de leche fría. De nuevo, alivia el malestar de tu hijo con una gasa fría y, finalmente, tapona el alveolo -cavidad en la que se aloja el diente- con una gasa o servilleta para contener el sangrado. Recuerda acudir al dentista y vigilar la evolución del hueco, que no haya desplazamiento de dientes, cuidar la higiene... y esperar a que el diente definitivo cubra el hueco de esa pieza desparecida prematuramente.