Verano: cómo mantener tu peso ideal

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by Ángela Zorrilla
Es posible que muchos hayamos hecho una puesta a punto previa al verano. Cuando la ropa de invierno se va quedando en el armario, nuestro cuerpo está más expuesto y los excesos del invierno se hacen palpables no sólo delante del espejo.
 

Las personas que se mantienen activas, pueden hacer una dieta mediterránea, balanceada que junto con la actividad son una de las mejores pautas de salud. Sin embargo, en nuestra sociedad menos activa, reducir un poco los carbohidratos que no vamos a consumir a cambio de un poco más de grasa saludable puede ser una buena opción para mantener el peso.

Si vas a viajar, cambiar de cocina, probar nuevas gastronomías... puede afectar a tu peso. Este cambio de rutinas puede hacerte perder el control de tu esquema nutriciona, así que intenta que sean pocas las comidas "extras". En caso de tomar un plato de paella, una pizza, unos bocadillos u otra comida poco saludable, no tienes que compensar no comiendo en la cena o evitando la merienda. Puedes reducir las cantidades de la próxima ingesta, pero nunca saltarla. La única compensación dietética posible está en volver cuanto antes a la normalidad y aumentar el ejercicio.

Por otro lado, no debemos olvidar la hidratación, ya que es vital para la salud y para eliminar los excesos y las toxinas almacenadas. Opta por las infusiones frías a base de té verde, de espino blanco, diente de león o perejil. Ayudan a calmar tu sed y a tener una buena diuresis al mismo tiempo.

¿Hay una dieta específica para el verano?

La hidratación procede de la ingesta de líquidos, pero también de la comida, así que si tomas más frutas y verduras, también ayudas a mantener tu cuerpo más hidratado. Cuidado con el alcohol, incluso la cerveza, que por ser líquido nos puede parece que nos ayuda a hidratarnos y no es así.

Una idea es saborizar el agua con limón, con unas rodajas de refrescante pepino, con jengibre o con unas hojas de menta, que te ayudará a beber la cantidad adecuada.

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Respecto a la dieta-comida, el plato de Harvard sigue siendo una buena recomendación, con un poco menos de hidratos de carbono si somos sedentarios y un poco más de grasas saludables como las del aguacate, el salmón y el atún, algunos frutos secos y aceite de oliva. Puedes introducir el pepino en la dieta de verano, porque es diurético, refrescante, poco calórico y ayuda a eliminar toxinas. El pepino, junto con el limón, saboriza el agua y contribuye a tu hidratación.

La sandía y el melón toman protagonismo. No abuses de ellas por su contenido en azúcar que, aunque es bajo, existe, y la cantidad que algunos comen va más allá de la saludable. Un par de porciones al día es una buena dosis.