¿Por qué tengo celulitis?

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by Ángela Zorrilla
La celulitis es un trastorno de la piel que no siempre se asocia a una mala salud o estilo de vida sedentario, sino que su aparición puede deberse a otras causas como la genética, medicamentos o factores emocionales
 

La amenaza de la celulitis, también llamada piel de naranja, es un trastorno del tejido subcutáneo que aparece cuando se acumulan toxinas, líquidos y grasa, acompañado de cambios en la microcirculación del tejido conjuntivo.

La celulitis afecta al 90% de las mujeres y, en menor medida, a los hombres. Aunque suele aparecer en la pubertad, no solo se percibe como algo antiestético. Esa patología puede aparecer por genética, factores hormonales (pubertad, embarazo, menopausia), factores emocionales y estrés, o déficits nutricionales y dietas ricas en carbohidratos y grasas.

También se debe a problemas circulatorios, alteraciones adiposas (obesidad localizada), estreñimiento, medicamentos inductores y/o agravantes (anticonceptivos orales, antitiroideos, betabloqueantes) o por un estilo de vida inadecuado (sedentarismo, abuso del alcohol..).

¿Por qué aparece?

Cuando la circulación de nuestras venas se ralentiza, los vasos sanguíneos se vuelven permeables y hace que el líquido salga al exterior, formándose así un hinchazón. La células grasas que forman el tejido adiposo sufren hiperplasia e hipertrofia y se reparten en islotes de forma irregular.

De esta forma, el líquido intersticial, aquel que se encuentra en los espacios que rodea la célula, se vuelve más denso e impide que los fibroblastos segreguen las proteínas de colágeno que mantienen la estructura del tejido subcutáneo. Estas fibras forman una red que atrapa a vasos, nervios y células grasas generando dolor y aspecto de piel de naranja, llegando finamente a la esclerosis.

¿Cómo prevenir la celulitis?

  • Realizar la aplicación del anticelulítico con un masaje circular ascendente desde el tobillo hasta la cintura para estimular la circulación.
  • Exfoliarse 1-2 veces por semana para aumentar la eficacia del tratamiento.
  • Complementar con ejercicio físico (donde no se produzca impacto) y dieta equilibrada.
  • Beber al menos 2 litros de agua al día.
  • Limitar el calor excesivo de exposiciones solares intensas, saunas y/o baños calientes.
  • Evitar el uso de ropa ajustada y tacones altos.
  • No permanecer muchas horas sentado, de pie o con las piernas cruzadas.