6 prácticas para aumentar el amor propio

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by Estefanía Grijota
El amor propio es una energía mágica que puede transformar positivamente la vida de alguien. Cambiar tus patrones, como aumentar tu amor propio, no siempre tiene que ser complejo o llevar mucho tiempo. Desde esVivir te explicamos cómo
 

Trabajar con algunas pautas diarias y rutinas mentales es interesante y resulta a la larga una práctica muy poderosa que puede ser una buena manera de equilibrar un trabajo aún más profundo y desafiante de lo que podrías estar haciendo con un psicólogo u otro experto.

Algunas de esas rutinas las podemos clasificar en seis y son:

1. Conoce a tu crítico interior

Todos tenemos una pequeña voz en nuestra cabeza que ama señalar nuestros errores y defectos, juzgarnos e incluso avergonzarnos. Solo ser consciente de esta voz y reconocer cuándo está activa ayuda mucho.

Tu crítico interno puede recordarte a alguien, como a un guardián muy crítico de tu infancia o un maestro o gerente hipercrítico. Recuerda que tu crítico interno podría estar tratando de mantenerte a salvo a través del perfeccionismo. En lugar de escuchar a tu crítico interno, dialoga con él. Pregúntale a tu crítico interno si puede darte información útil de una manera más amorosa y equilibrada. ¡O incluso burlarse de tu crítico interno dándole un nombre ridículo!

2. Haz una pausa a lo largo del día para apoyar su cuerpo físico de manera significativa

Cada vez que te tomas unos minutos durante el día para hacer una pausa y cuidar tu cuerpo, te estás recordando a ti mismo lo importante que eres, ¡y eso es un acto muy amoroso! Ya sea que se trate de hacer una pausa para hacerte un zumo saludable o alejarte del portátil para estirarte, cuidarte mejor físicamente en realidad hará que te valores más y fomentes pasos de acción más saludables.

Esto es lo opuesto a un círculo vicioso... ¡podríamos llamarlo un círculo de autocuidado!

3.Deja que una mentalidad amorosa inspire tus acciones

Trabajar con mantras en primera persona, al estilo de la leyenda de la autoayuda Louise Hay, puede ayudar a reprogramar tu mente subconsciente. Esa es la inspiración para mi calendario anual de página por día, Un año de amor propio, que ofrece una afirmación amorosa para cada día y un paso de acción rápida para implementar la afirmación en tu vida de una manera práctica.

Trabaja con afirmaciones que sean inspiradoras pero que también sean auténticas. A veces, las afirmaciones más poderosas son las más simples, como: "Creo relaciones amorosas en mi vida" o "Estoy aprendiendo a ser mi propia madre y nutrirme".

4.No te minimices por los demás

Es saludable burlarse de ti misma o reconocer tus defectos ante los demás, eso es autoaceptación y es muy amoroso. Pero no minimices tus dones y talentos ni te golpees frente a los demás solo para que otra persona se sienta más cómoda, validada o inflada. Puedes amarte a ti mismo, abogar por ti mismo y tener orgullo por todo lo que has hecho y superado mientras te encuentras con los demás con gracia y humildad. Modelar el amor propio por los demás es un regalo maravilloso para ofrecer al mundo.

5.Enseña a otras personas cómo tratarte de una manera amorosa

Siempre estamos enseñando a otras personas cómo tratarnos por la forma en que nos tratamos a nosotros mismos, que otras personas podrían reflejar inconscientemente. También enseñamos a otros cómo tratarnos por los límites que establecemos en nuestras relaciones. Esto puede parecer como llamar suave y amorosamente a un buen amigo o pareja cuando son groseros contigo o se tiran sobre ti. Ten grandes límites contigo mismo, también. Una afirmación para esto podría ser: "Me trato a mí mismo de la misma manera que trataría a un amigo querido y preciado".

6.Crea espacio en tu vida

El espacio te ayuda a conectarte con tu propia energía y tu propia experiencia emocional. Desde este lugar arraigado y empoderado, tomarás decisiones, incluso pequeñas como si debes quedarte y descansar o socializar, que sean más amorosas, equilibradas y auténticas. Crear espacio puede parecer como reservar un poco de tiempo, incluso 15 minutos cada día, para escribir un diario o meditar.