Cabalgata de Reyes: pueblos en los que volverás a ser niño

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by Ángela Zorrilla
La llegada de los Reyes Magos de Oriente es, sin duda, uno de los momentos más mágicos de la Navidad. Una celebración que en nuestro país se celebra todos los 5 de enero desde finales del siglo XIX.
 

Niños, pero también mayores, esperan esta celebración como un momento lleno de ilusión y magia, en el que sus majestades recorren las calles de la mayoría de ciudades y pueblos. Colorbaby, desvela en qué lugares, más allá de las grandes urbes, merece la pena (y mucho) disfrutar de la Cabalgata de Reyes.

Toma nota y prepárate a vivir la magia de cerca.

  1. Alcoy (Alicante), la más antigua de España (quizá del mundo)

Reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebra de forma continuada desde 1885 aunque hay datos que la sitúan en 1866; unas fechas que la convierten en la más antigua de España y probablemente del mundo.

El momento más esperado es la adoración de los Reyes Magos al Niño, que tiene lugar en la Plaza de España cuando Sus Majestades llevan sus ofrendas al nacimiento rodeados de bengalas. Otro de los grandes momentos es cuando los negres (pajes), armados con escaleras, se encaraman a los balcones para entregar los regalos.

  1. Ibi (Alicante), el hogar de los Reyes Magos

Su cabalgata se vive de forma muy especial, ya que Ibi es una de las ciudades con más tradición juguetera de España. Además, en ella se ha construido la casa de los Reyes Magos, un espacio en el que los magos de Oriente pasan largas temporadas.

Cuenta la historia que los Reyes Magos hicieron un pacto con unos niños de la localidad por el que los pequeños convencieran a sus padres para que hicieran juguetes que pudieran llegar a todos los hogares del mundo. Un pacto que se hizo realidad y que convirtió a Ibi en el valle del juguete y se convirtió en una de las residencias de los Reyes Magos. Una vez terminada, los niños podrán comprobar cómo los reyes reciben las cartas, cómo saben quién se ha portado bien y mal y cómo es la gran sala de juguetes. Pero no solo es este el único homenaje de Ibi a sus majestades. En 1975 se levantó el que fuera hasta 1986 el único monumento del mundo dedicado a los Magos de Oriente.

  1. Pirineo Aragonés, una cabalgata en blanco

En muchos pueblos de esta zona como Cerler, Panticosa o Formigal, los Reyes Magos no usan las tradicionales carrozas para recorrer sus calles, si no que se deslizan montados en esquís (siempre que la nieve haya hecho acto de presencia). Una forma diferente y especial de compartir este momento con los magos más deportistas y de vivir una cabalgata diferente a las demás.

  1. Casavieja (Ávila), llena de color y sonido

Este pequeño pueblo de unos 2.000 habitantes se convierte en un espectáculo de color y sonido cada 5 de enero. Su cabalgata tiene como protagonistas a los famosos zambomberos, personajes que recogen la tradición de los antiguos pastores que bajaban al pueblo en época de matanza haciendo sonar cualquier cacharro de cocina. Una forma de dar relevancia a los pastores, muchas veces olvidados en las celebraciones de Navidad y que, en esta cabalgata, recorren las calles de Casavieja acompañando a los reyes Magos al son de su peculiar música.

  1. Churra (Murcia), una cabalgata con mucho "arte"

Es una localidad de poco más de 5000 habitantes, donde su cabalgata supone un momento muy especial en la vida de sus ciudadanos. Las carrozas se mueven al son de compases de la música más actual lo que le da una imagen más contemporánea.

Pero sin duda, uno de los atractivos más importantes es que una vez acabado el recorrido, en una de las iglesias de la ciudad los Reyes se convierten en actores y se suben a las tablas para representar el famoso Auto de los Reyes Magos.

  1. Gijón (Asturias), un paseo por el cielo

Los Reyes Magos no llegan en trineo, ni en carroza ni tampoco subidos a unos esquís, en esta ciudad lo hacen a bordo de un helicóptero que aterriza en la playa de San Lorenzo, una de las más concurridas y populares de la ciudad asturiana.

Además, los Reyes son acompañados por tres príncipes que recogen las cartas escritas a última hora para que ningún niño se quede sin regalo.