Cómo poner fin a una relación laboral de una forma productiva

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by Estefanía Grijota
Este tipo de entrevistas permiten que la persona que deja la empresa y la organización intercambien una reflexión constructiva sobre el tiempo compartido. Es algo muy necesario y re realiza en muchas empresas. Te contamos más desde esVivir
 

Al igual que en las entrevistas que se realizan para acceder a un puesto, hay preguntas que es mejor llevar preparadas. La entrevista de salida es una técnica utilizada por muchas empresas para intercambiar información de interés con un empleado que va a abandonar la compañía.

Las empresas inteligentes emplean el material recogido en la entrevista para mejorar sus procesos, porque saben que el empleado que abandona la empresa aporta desde su experiencia personal una visión difícil de obtener de otra forma.

Entrevista de salida para hacer balance en una relación laboral

Cuando están bien planteadas, sirven para conocer de primera mano el balance que esa persona hace de sus años de experiencia en la empresa, identificar los motivos que le llevan a dejar la organización y ofrecerle también un feedback sobre su desempeño. Ifeel, la plataforma holística de apoyo psicológico para individuos y empresas, comparten los detalles de esta manera de poner fin a la relación laboral de una manera constructiva para ambas partes, explicitar cuáles son los frutos de esa relación, agradecerlos y cuidar el contacto para el futuro.

El encargado de llevar a cabo este tipo de entrevista, puede ser un miembro del equipo de recursos humanos, la persona que ha sido encargada de supervisar al trabajador durante el tiempo que ha estado en el equipo o bien alguien de mayor rango en la empresa e incluso, en ocasiones, una figura externa.

Una vez que los objetivos de la entrevista de salida están claros tanto para la empresa como para el empleado, ambos deben pensar -cada uno desde su papel- escoger los temas que se abordarán. Ambas partes deben cuestionarse qué información quieren conseguir y cuál quieren transmitir.

¿Qué no contestar?

Hay tres tipos de respuestas que claramente conviene evitar si queremos, como empleados, que la entrevista de salida sea útil.

1. Ataques directos a la organización

Aunque el empleado tenga motivos y desee transmitirlos, mostrar agresividad o rencor hacia la empresa deteriora su imagen y puede perjudicarle en el futuro. Si lo cree pertinente, puede indicar áreas de descontento, asertiva y educadamente. Desde ifeel recomiendan empezar con frases como: "hay aspectos importantes que deben mejorar, creo que será mejor para todos y hará que muchos empleados se sientan más cómodos".

2. Respuestas vacías, planas o indiferentes

Algunas respuestas como "todo está bien, no mejoraría nada", pueden dar la impresión de que el empleado no se está tomando en serio la entrevista o de que no es un problema para la empresa que ese trabajador que aporta respuestas tan simples se marche. En la medida de lo posible, conviene ofrecer una imagen de máxima profesionalidad, también en el momento de marcharse. Aunque la experiencia como empleado hay sido satisfactoria, conviene tener en la recámara algún comentario constructivo que recuerde a la empresa que uno es un empleado con ideas valiosas.

3. Poner el foco en lo que no se ha hecho

Los nervios, el exceso de franqueza o la falta de preparación pueden llevar al empleado a perjudicarse a sí mismo durante la entrevista con mensajes negativos sobre su desempeño. La autocrítica está muy bien, pero no conviene que el entrevistador se lleve como última impresión que el rendimiento del empleado ha sido pobre y que, por tanto, es bueno que se marche.

Ante afirmaciones del tipo: "me hubiera gustado poder hacer tantas cosas" o "qué pena no haber tomado aquella decisión", mejor expresiones como: "además de todo lo que logramos, habría sido genial poder alcanzar también aquel otro objetivo, en cualquier caso lo conseguido está muy bien y en el futuro se podrán hacer mejor las cosas".