3 recomendaciones de la soja

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by Carmen Reija. farmacéutica y divulgadora sanitaria
La soja es una legumbre de gran valor nutritivo. Se considera un alimento interesante no sólo para quienes no padecen ninguna patología sino también para los que tienen algún problema de salud. Se cultiva en diferentes lugares del mundo para obtener de sus semillas aceite, harina y otros productos muy utilizados en alimentación humana y animal. Algunos estudios señalan ciertas desventajas en su consumo. Consulta a tu médico y sigue sus indicaciones.
 

Botánicamente, su nombre científico es Glycine max y pertenece a la familia de las leguminosas. Su cultivo se ha extendido por diferentes zonas del mundo al aumentar la demanda debido al incremento de su consumo.

En su composición química destacaría su elevado contenido en proteínas de alto valor biológico (aproximadamente un 40%), un 20% de grasas (en su mayor parte ácidos grasos poliinsaturados), vitaminas (del grupo B, fundamentalmente B1, B2, B3, B6 y ácido fólico), minerales (calcio, hierro y magnesio) y fitoestrógenos (isoflavonas, fundamentalmente). La soja aporta 8 aminoácidos esenciales, siendo la metionina la más escasa, por lo que debe complementarse incluyendo cereales, huevos o lácteos en la dieta habitual.

Debido a esta composición química, se considera nutricionalmente interesante:

1-Por su contenido en ácidos grasos poliinsaturados e isoflavonas ejerce efectos positivos en la reducción de los niveles de colesterol, los síntomas asociados a la menopausia y como antioxidante para reducir el envejecimiento celular.

2-Para quienes siguen una dieta de adelgazamiento porque contiene menos grasas y menos calorías que otros alimentos. Puedes utilizarla de maneras diversas y como sustituto, por ejemplo, de otras guarniciones más calóricas.

3-Debido a que no presenta lactosa se considera especialmente indicada para quienes padecen intolerancia por deficiencia de la enzima lactasa, evitando así los problemas digestivos asociados.

Se ha comercializado de diversas maneras, siendo lo más frecuente su utilización como bebida o yogur. También puedes encontrarla en forma de brotes frescos o conservados para preparar ensaladas, seitán (similar a la carne y que se cocina como ella), como legumbre directamente o como tú prefieras. Acude a un punto de venta en el que puedas encontrarla en todas sus versiones.

El tema de su existencia como bebida es muy interesante porque se prepara como una "leche" que sustituye a la de consumo habitual. Esta alternativa aporta a sus consumidores el calcio requerido por el organismo y evita los problemas relacionados con su carencia. Puede utilizarse directamente o añadirse a la comida como se haría con la leche de vaca (para preparar tartas, flanes, natillas o bechamel, por ejemplo). Se fabrican también yogures (naturales, de sabores y con o sin frutas), batidos (de los que los niños disfrutan mucho) y tofú, entre otras opciones.

En algunos estudios científicos se indica que no todo es positivo, aunque no esté completamente demostrado, señalando directamente su origen transgénico como fuente de todos los problemas. Sus detractores le atribuyen propiedades feminizantes e inciden en que la soja no fermentada inhibe a la tripsina (enzima imprescindible para digerir las proteínas) y ácido fítico (que interviene en la absorción de minerales).

Consulta con tu médico o especialista en nutrición cualquier duda que se te plantee y sigue sus indicaciones.