Cómo afrontar una agresividad pasiva en nuestra relación

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by J.Lizcano
La mayoría de las veces, la actitud agresiva o los modos agresivos en una relación de pareja se asocian a discusiones, gritos, aspavientos, insultos. Pero esta actitud puede adoptar diferentes formas, entre ellas, la agresividad pasiva, de la que hablaremos hoy.
 

Un comportamiento pasivo-agresivo en una relación, ya sea de pareja, afectiva, amistosa, laboral o familiar, puede evidenciarse de muchas maneras y viene propiciada por no haber sabido gestionar las emociones en otras relaciones o bien por haber tenido experiencias en las que expresar esas emociones, como el dolor, la rabia, el miedo, la ira, etc., no estaba permitido. Todo ello puede desembocar en una personalidad pasivo-agresiva, de tal manera que este tipo de personas no son claras en la demostración de sus emociones, son manipuladoras (casi de manera constante), consiguen lo que quieren de manera indirecta y no son claros a la hora de mostrar a los demás lo que sienten.

Demasiado tóxicas, este tipo de relaciones acaban por hacer sentir a la otra persona poco valorada y respetada, ya que tiene que estar, la mayor parte del tiempo, justificando sus acciones, sus sentimientos o defendiéndose de estos ataques sin sentido y manipuladores. Así, buscando algún tipo de justificación a dicho comportamiento, la persona "agredida" tratará de suavizar esa situación y esas actitudes, no siendo consciente plenamente del nivel de toxicidad que está alcanzando dicha relación.

Además, al tratarse de una situación encubierta, que se sirve de conductas sibilinas, sin aparente ofensa ni intención, una de sus principales características es, sin duda, la manipulación, como señalábamos antes. Por ello, este tipo de violencia y agresividad no se manifiesta en forma de arrebatos, insultos y gritos. Al contrario, se disfraza, parece inofensiva, pero es deliberada, hostil, con un claro afán de hacer daño, por lo que puede llegar a confundir a la otra persona y considerar que es ella misma la causante de dichos problemas, llegando incluso a dudar de lo que está sucediendo.

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Principales rasgos de la agresividad pasiva

La agresividad pasiva es un comportamiento que tiende a ser crónico y a alargarse en el tiempo, por lo que no debemos dejar pasar este tipo de situaciones pensando que se van a solucionar sin hacer nada. Vamos a ver cuáles son los principales rasgos a destacar en este tipo de comportamientos:

- Desvalorización de la otra persona: En este caso, se anulan los sentimientos de la otra persona y se critica constantemente, disfrazándolo bajo la intención de hacerlo por el bien común, como si fuese una ayuda para mejorar como pareja.

- Manipulación y culpabilización: Lo más típico de la agresividad pasiva en las relaciones es manipular al otro, hacerle sentir culpable, hacerle responsable del malestar o de los fracasos. en este caso, el manipulador se presenta como víctima, creando un ambiente desconcertante para la otra persona.

- Aires de superioridad: Esta característica es una de las principales maneras de anular a la otra persona, de no valorarla de manera intencionada. Sobre todo, cuando la persona pasiva agresiva destaca sus logros y se muestra demasiado crítico con las acciones de la otra persona.

- Silencio e incomunicación: Una persona que ejerce este comportamiento agresivo pasivo en las relaciones nunca hará referencia a sus sentimientos cuando se les pregunte. Mientras que, en otras ocasiones, el silencio o no contestar a las preguntas que se les plantea será su manera de mostrar comportamientos no verbales violento.

- Falso humor: Divertirse o reírse a expensas de otros, con sarcasmo o comentarios irónicos, provocadores y cargados de humillación y desaprobación es la forma que usan para acusar a la otra persona de exagerada, con la clara intención de ponerla en evidencia, ante sí misma y ante los demás.

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