¿Puede la infertilidad poner fin a una relación de pareja?

Responsive image

by Estefanía Grijota
Las parejas tienen la necesidad de tener proyectos comunes. Un proyecto significa futuro, es decir, una proyección en el tiempo. Nadie sabe cual es la fecha de caducidad de una relación, y si una pareja tiene un viaje, una mudanza, un proyecto futuro juega con la intención de continuar juntos.
 

Un hijo es un proyecto de dos personas, y cuando una pareja no puede concretar un proyecto tan importante como el deseo de ser padre, se presenta una frustración muy profunda. Sobre todo, si la pareja está acostumbrada a conseguir los objetivos que se propone. En este caso, aparece un objetivo que por un motivo ajeno a la relación, no se puede conseguir. Esto pone a la pareja en una situación de crisis, en el comienzo de una posible crisis o de un desencuentro dentro de la relación.

No existe un responsable directo, incluso no necesariamente existe un responsable, de modo que el riesgo es que dentro de la relación se empiece a buscarlo, algo que no conduce a nada y no construye nada, y que solamente conduce a que la crisis se agrave.

El choque de emociones

Sebastián Girona, de mundopsicólogos nos aclara todo esto y advierte que existen factores más silenciosos que deberían funcionar y no lo están haciendo. Estos factores son psicológicos, y van más allá de los biológicos. "Evidentemente sabemos que los biológicos tienen predominancia: si una mujer se queda embarazada o no. Pero el estrés y la ansiedad genera un impacto emocional en las partes afectadas y acaba creando problemas mucho más catastróficos. Empiezan a aparecer categorías absolutas, pensamientos como: `nunca me voy a quedar embarazada´, `nunca lo vamos a conseguir´, `todas mis amigas sí pudieron y yo no´... Estas categorías suelen estar presentes en los pensamientos de ansiedad", comenta.

A veces, en determinadas situaciones, uno puede ponerle un límite al otro. Si uno se pone muy ansioso, el otro lo puede frenar. Pero no siempre es así, si los dos son muy ansiosos, no hay freno que pueda parar esta situación. De este modo, la situación se suma un poco a la lógica, ya que no solamente existe el problema de no conseguir el objetivo y de buscar al culpable, sino que además también aparece la ansiedad. Es ahí donde se crea un cóctel bastante explosivo, con tres ingredientes bastante complejos: el no conseguir el objetivo, el buscar culpables y la ansiedad, que deterioran la calidad de la relación.

Las fricciones que genera y cómo trabajarlo

La construcción de una relación es entre dos, tanto para lo bueno como para lo malo. Sebastián defiende que si a la pareja le va bien, en cualquier cosa, es responsabilidad de los dos. Del mismo modo que si a la pareja le va mal en cualquier área de la vida, también es responsabilidad de los dos.

"En primer lugar, la pareja debe tratar de desterrar la lógica, la de si hay un culpable o un responsable, ya que esa es una idea que hace mucho daño a la relación. En segundo lugar, también es necesario poder trabajar la lógica, aunque una pareja vaya consiguiendo los objetivos que se propongan a lo largo de la vida del vínculo, no necesariamente tienen que conseguir todos en los tiempos que se propusieron", continúa.

"Una de las formas de trabajar la lógica de la ansiedad es empezar la búsqueda sin estar pendientes del tiempo. Muchas veces aparece la frustración en la primera o en la segunda oportunidad. De alguna manera, poniendo de margen de tiempo, por ejemplo un año, la pareja se relaja. Después del año si no hay resultado, ahí, ya se verá qué hacer. La estrategia de poner un margen de tiempo en la búsqueda, alivia bastantes tensiones en la relación. Según Sebastián, es una parte fundamental para luchar contra la ansiedad presentada en los tres factores distintos mencionados", concluye.