¿Cómo prevenir la depresión posparto?

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Cuando se habla de prevención, los expertos señalan tres niveles de actuación: prevención primaria, secundaria y terciaria. En el caso de la depresión posparto no es una tarea fácil porque, las futuras mamás, suelen idealizar la maternidad. Visualizan a su bebé como una alegría y su nacimiento como un momento de realización plena y cumplimiento de un bonito deseo. En estas circunstancias, el choque con la realidad puede generarles inestabilidad y, la presencia de ciertos factores de riesgo, puede utilizarse para detectar su posible aparición.
 

De manera general, los expertos señalan que tener en cuenta algunos factores específicos, puede ayudar a evitar su aparición o recuperarse si se ha presentado. Destacarían:

1-Evita idealizar la maternidad. Tras el parto, tu vida sufrirá un cambio muy potente. El bebé se convertirá en tu prioridad y cubrir sus necesidades ocupará la mayor parte de las horas de tu día. Si planificas las actividades, organizas de forma adecuada tu tiempo, consigues delegar tareas y no te obsesionas con ser perfecta, podrás prevenir la aparición del estrés, la ansiedad y la depresión.

2-Es muy importante que, si en tu familia o en ti misma existen antecedentes previos de depresión o has sufrido una depresión posparto en embarazos anteriores, durante la gestación, el médico esté muy pendiente de la aparición de posibles signos precoces que pudieran indicar que algo va mal y derivarte a terapia o administrarte antidepresivos adecuados (en función de tu gestación) o compatibles con la lactancia materna tras el nacimiento del bebé.

3-Conseguir un ajuste real de tus expectativas resulta fundamental. Cualquier actividad tiene ventajas e inconvenientes, y convertirte en madre también. Tendrás buenos y malos momentos que debes afrontar con optimismo porque tus dudas son normales. Recuerda que "los niños no vienen con manual de instrucciones" y tendrás que aprender y adaptarte a diario. Actitudes que en determinados momentos te serán útiles, en la misma circunstancia no funcionarán igual. No desesperes.

4-Contar con un apoyo familiar y social te ayudará a reducir el impacto de las emociones negativas que puedas sentir con el cambio hormonal y tu nueva situación vital. La ayuda de tu pareja, amigos, compañeros de trabajo o familia, por ejemplo, pueden reducir la sensación de abandono, minimizar los síntomas, evitar su aparición o mejorar su pronóstico y facilitar que la superes si ya la padeces.

5-Participar en diferentes grupos de madres y de apoyo a la crianza (presenciales o virtuales, en función de tus necesidades), coordinados por profesionales sanitarios (normalmente psicólogos especializados), aportan información y acompañamiento a las nuevas mamás que lo precisan. Vivir el momento con personas que tienen tus mismas necesidades e intercambiar experiencias con mujeres en tu misma situación resulta muy reconfortante y previene la aparición de pensamientos negativos sobre ti misma, el mundo y el futuro.

6-Pensar en ti misma. Eres madre, sí. Pero sigues siendo una persona con necesidades propias. Recuperarte del embarazo y parto, encontrar tu momento de desconexión o disfrutar de actividades gratificantes para ti forman parte de esas necesidades que te harán sentir mejor contigo misma y te ayudarán a sobrellevar los malos momentos.