6 ideas para lograr un consumo racional de medicamentos

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Los medicamentos son beneficiosos y permiten la recuperación adecuada de las enfermedades que padecemos, pero deben estar correctamente pautados, ser bien utilizados y seguir las indicaciones del médico. Es importante entender que tienen una función determinada imprescindible para tratar la patología para la que el médico nos los haya recetado en ese momento concreto.
 

De manera general, los fármacos más prescritos son: omeprazol (para el reflujo gastroesofágico), paracetamol (analgésico), estatinas (para reducir el nivel de colesterol) acetilsalicílico (antiinflamatorio), los analgésicos en general, los antihipertensivos (utilizados para reducir la tensión arterial), los antidepresivos (para tratar la depresión), los sedantes (para reducir la ansiedad y facilitar el sueño), los diuréticos y los antibióticos (para las infecciones).

El problema del empleo inadecuado de un medicamento se relaciona con varias circunstancias que es preciso conocer. Destacarían:

-Aparición de efectos indeseables en el paciente. Pueden presentarse los propios efectos secundarios que en el prospecto vienen indicados y problemas a más largo plazo como las cada vez más frecuentes resistencias a los antibióticos, por ejemplo.

-Incremento del gasto farmacéutico. El consumo excesivo de medicamentos supone un coste que el Estado no puede afrontar. Todos abonamos indirectamente una fracción a través de los impuestos y pagamos directamente una parte de los medicamentos que nos recetan cuando acudimos a la farmacia.

-Consumo masivo e incontrolado de fármacos. Genera afecciones que provocan consultas en centros de urgencias y hospitalizaciones. Es posible llegar a situaciones como el abuso de medicamentos recetados o su uso problemático que pueden hacerse crónicos y compulsivos, a pesar de las demostradas consecuencias negativas que tiene.

Para realizar un consumo racional de medicamentos, sería recomendable:

1-Confirmar que estás tomando el medicamento correcto y en dosis adecuadas. Comenta a tu médico todas las recetas, los medicamentos de venta libre y suplementos (aunque creas que son naturales) que tomas y si consumes alcohol y otras drogas. Pregúntale tus dudas y alternativas.

2-Conocer el efecto de tus medicamentos. Pregúntale al médico o al farmacéutico los efectos de tu medicamento y descubre si otras drogas, productos de venta libre o alcohol, por ejemplo, deben evitarse al tomarlos conjuntamente porque son incompatibles.

3-Hablar con el médico si consideras que el uso de medicamentos recetados pueden estar causándote un problema. No sientas vergüenza por preguntar, es más fácil prevenir la aparición de una alteración que tratar una posible adicción, por ejemplo.

4-No comprar medicamentos fuera de los cauces sanitarios establecidos por la Ley. En algunos sitios web se pueden encontrar medicamentos recetados y de venta libre falsos que podrían ser peligrosos para tu salud.

5-Rechazar el empleo de la receta de otra persona. Son específicas y personales. Aunque creas que tienes una enfermedad parecida, lo más probable es que no sea el medicamento o la dosis adecuada para ti.

6-Seguir las instrucciones atentamente. Toma los medicamentos de la manera en que te los pautaron. No interrumpas o cambies la dosis de un medicamento porque te parece que no está funcionando o que ya no lo necesitas sin hablar antes con el médico. Es muy frecuente dejar el antibiótico cuando percibes que la infección va mejor, pero es un error que genera resistencias.