Cómo gestionar una infidelidad

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by Sofía Borrás
El contacto cero es la mejor manera de pasar el duelo, pero no es una solución mágica
 

Lidiar con una infidelidad es complicado; buscas constantemente el por qué, intentas razonarlo, e incluso llegas al punto de cuestionarte en qué punto has metido tú la pata para que esta persona haya decidido ser infiel. Emily Ratajkowski, Behati Prinsloo (la mujer del cantante Adam Levine)… a todas estas mujeres empoderadas, preciosas y exitosas les han sido infieles pero, ¿por qué? En estos meses se ha creado en redes sociales una conversión muy tóxica planteando que si a estas mujeres famosas y estéticamente perfectas les han sido infieles, ¿qué nos queda para el resto de mortales?

Y la pregunta es ¿cómo lidiamos con este duelo? Según una encuesta realizada por la app de citas Adopte al 66% de los encuestados le han sido infiel en alguna ocasión y nos cuentan cómo han llevado el proceso.

De acuerdo a los resultados de la encuesta, el 48% afirman haber sido infiel alguna vez en alguna de sus relaciones, frente a un 52% que afirman no haber sido infiel nunca. Un resultado muy ajustado que a más de uno seguro le entran escalofríos al leerlo.

Analicemos lo que sentimos

Las personas que admitieron que en alguna de sus relaciones la otra pareja les fue infiel, admitieron en su mayoría que sintieron dolor (un 45%) y es que uno de los primeros pensamientos que se te puede pasar por la cabeza es por qué a mí, si yo me he portado de diez con esta persona. En segundo lugar se posiciona la decepción (un 32%), haber proyectado ciertas expectativas sobre esa persona y descubrir que en realidad no se cumplen. El 17% afirmó que más que dolor o decepción, ellos sintieron rabia seguidos del 6% que afirmaron sentir indiferencia.

Una vez analizas tus sentimientos ¿qué debemos hacer y qué no debemos hacer?

Cuando te encuentras en esta situación, ya sea en una relación de muchos años o de meses, tu cerebro y tu corazón son un popurrí de emociones. Todo lo que haces y dices lo haces con los sentimientos a flor de piel, en caliente, lo que puede provocar que nos arrepintamos más tarde.

El 46% tuvo claro desde el principio que, una infidelidad, suponía una ruptura automática: se rompe la confianza, que es la base de toda relación, y ya no queda nada. El 45% fue más cauto y esperó un tiempo hasta que tomó la decisión final, decidieron no tomar una decisión precipitada de la que luego se pudieran arrepentir. Por otro lado, el 10% afirmó que lo perdonó en seguida.

Vengarse ¿sí o no?

Una vez pasas por la fase de dolor, de miedo y angustia llega un estado muy similar a la ira donde lo que se puede llegar a buscar es la venganza y, aunque esta no siempre es la mejor opción, parece que es por la que más optamos los españoles. El 83% de los encuestados confirmaron haber sido infiel a esa persona que fue infiel en primer lugar, frente a un 17% que decidieron ser una motomami y, aún estando despechá, no vengarse y seguir adelante con el duelo de una manera más sana.

El contacto cero, la mejor opción para superar una ruptura por infidelidad

No tiene por qué haber una relación de dependencia emocional para echar de menos la presencia de la otra persona; somos animales de costumbres y si de un día para otro ya no dormimos con esa persona, no nos da los buenos días y las buenas noches se siente un vacío inmenso que parece irremplazable. En este punto, nos pueden entrar ganas de buscar cualquier excusa para verle o hablarle.

El contacto cero es la opción más rápida para pasar el duelo; no verle, no escribirle, no visitar sus perfiles en redes sociales… Cada vez que tenemos algún tipo de contacto con esta persona es como si volviéramos al punto de salida del duelo.

Ser capaz de aplicar el contacto cero es bastante complicado para muchas personas. El 40% han afirmado que, después de la ruptura, stalkeaban "bastante" a su ex pareja por redes sociales, el 30% admitió que lo hacía de vez en cuando y, también el 30%, admitió que no lo hacían nunca.

El 38% aseguró que mantuvo a rajatabla el contacto cero después de la ruptura; el 33% confirmó que no lo mantuvo pero se alejó bastante de esa persona, y un 29% admitió haber establecido contacto en alguna ocasión.

Lo que sí tienen claro la mayoría de los encuestados, en concreto el 62%, es que el contacto cero sí les ayudó con creces a superar el duelo; el 21% admitió que sí les ayudó pero no fue suficiente para superarlo frente a un 17% que admitió que no le sirvió para nada.

Es importante subrayar que el contacto cero no es una fórmula mágica, debe de ir acompañado de un trabajo personal y un tiempo para sanar. La mejor medicina para pasar el duelo es invertir en uno mismo, apuntarse a yoga, a clases de pintura, aprender un nuevo idioma, etc y rodearte de gente que realmente te quiere y te valora.