Cómo conservar el marisco en óptimas condiciones para Navidad

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by Merce Rey  
Anticípate y compra el género antes de que lleguen las fechas señaladas, así podrás ahorrarte unos euros y no tendrás que descartar la idea de comer una buena mariscada. Pero conviene llevar a cabo unas reglas básicas para que los productos no pierdan sus propiedades ni se estropeen.
 

Aunque parece que tenemos margen de sobra para comprar los ingredientes con los que vamos a sorprender estas navidades, al final, queramos a no, el tiempo se nos acaba echando encima y cuando queremos adquirir aquellos productos con sabor a mar, tan apreciados en nuestras mesas, su precio está demasiado elevado como para ser alcanzable. Es por eso que conviene que seamos previsoras y no perdamos de vista su selección. Aunque en un principio pudiésemos pensar que todos se conservan de la misma forma, no es así. Hay algunas clases de mariscos que requieren ser cocinadas antes de ser congeladas. Es el caso de las centollas, los bogavantes y las nécoras. Es aconsejable que se humedezca un paño de cocina en el agua que hemos utilizado para cocerlos y, que además de envolverlos en la tela, habrá que hacer una segunda envoltura con papel film, procurando que queden bien sellados. Por su parte, aquellos como las gambas, cigalas o langostinos se pueden guardar en el congelador sin necesidad de realizar ninguno de los pasos anteriores. Se almacenan en unas bolsas aptas para congelación con o sin cierre hermético, evitando que el aire entre en su interior. Si tienes una máquina de envasado al vacío también puede estar bien. Pero si no es así, no te preocupes, ya que puedes conseguirlo poniendo en práctica un sencillo truco. Para ello necesitarás tan sólo un bol de agua y una bolsa hermética. Almacena en ella lo que quieras envasar, ciérrala y procura dejar un pequeño hueco al final del todo sin cerrar para que se escape el aire. Después sumerge el plástico en el agua y cuando esté bien compacto aprovecha para cerrarlo del todo, como hacen en el vídeo de Pepa Tabero.

En lo que respecta a los mariscos de concha: berberechos, almejas, navajas o mejillones también se guardan sin que haya que cocinarlos. Es conveniente que sea cual sea la variedad elegida, revises de forma minuciosa lo que has comprado porque puede ser que haya piezas rotas, en mal estado o que desprendan malos olores. Ante la desconfianza mejor no consumirlo. Tendrás lavarlos bien para quitarles los restos de arena que pudiesen tener. Es aconsejable que los sumerjas en un bol con agua y sal y que los dejes a remojo durante unos minutos. Tras este paso deberás volver a pasar revista y aclararlos con agua. Recuerda que las ostras y los percebes no es aconsejable congelarlos. Si tienes antojo, consúmelos en el propio día.

Y ya que estamos te vamos a explicar cómo congelar correctamente el pescado, que suele ser otra opción recurrente en estas fechas. Una vez que esté completamente limpio y secado, mételo en una bolsa, en un táper de cristal o envuelve la pieza en papel de film. Si escoges esta opción, este tendrá que quedar lo suficientemente prensado para que no entre aire. También puedes cortarlo en filetes o en rodajas para ahorrar tiempo en su preparación el día que tengas previsto hacerlo.

FOTO PRINCIPAL.: Foto de Mike Bergmann en Unsplash.