Aprendida la lección sobre la importancia de utilizar fotoprotectores solares a lo largo de todo el año, el siguiente escalón es elegir uno apropiado entre una amalgama inabarcable de alternativas. Aunque en lo esencial la rutina para protegerse del daño solar es sencilla: un producto con SPF alto, aplicarlo antes ...
Aprendida la lección sobre la importancia de utilizar fotoprotectores solares a lo largo de todo el año, el siguiente escalón es elegir uno apropiado entre una amalgama inabarcable de alternativas. Aunque en lo esencial la rutina para protegerse del daño solar es sencilla: un producto con SPF alto, aplicarlo antes de la exposición y reaplicarlo cada cierto tiempo. Pero la ciencia de la fotoprotección está en constante evolución. Pasar de bloquear únicamente los rayos ultravioletas (UV) a también proteger el daño biológico que estos provocan en la piel; esa es la premisa de un estudio liderado por la Universidad de Málaga en colaboración a Cantabria Labs España que podría convertirse en la próxima gran evolución de la cosmética solar. Nada menos que una generación de protectores más eficaces, duraderos y formulados a partir de extractos naturales capaces de reforzar la defensa de la piel más allá del simple filtro UV.
Y es que el estudio ha demostrado el potencial del Aspalathus linearis (la planta del té rooibos) como complemento en los protectores solares tradicionales. Según los investigadores, este extracto natural no solo ayuda a absorber mejor la radiación ultravioleta, sino que también incrementa la capacidad antioxidante de las fórmulas y mejora su estabilidad bajo el sol.
Los investigadores, por tanto, presentan esta sustancia como una alternativa sostenible que actuaría como potenciador y `refuerzo biológico' frente a las fórmulas tradicionales. Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista de la Sociedad Europea de Fotobiología `Photochemical & Photobiological Sciences', de la prestigiosa editorial Springer Nature.
"Estamos ante una molécula 2x1", señala el científico del grupo `Cáncer Cutáneo' de la UMA José Aguilera, uno de los autores de este trabajo, que destaca su eficacia doble: para la filtración ultravioleta y como `escudo' antioxidante. En concreto, afirma que, al añadirla a formulaciones que ya incluyen filtros estándar, su capacidad de protección crece, en algunos de los casos, hasta un 50%.
La científica del Departamento de Medicina y Dermatología, María Victoria de Gálvez, otra de las firmantes del estudio, añade, además, la estabilidad bajo el sol como otro de sus beneficios. "La atenuación con la exposición a la luz es uno de los problemas de las cremas solares tradicionales, estos extractos protegen también frente a esta fotodegradación, algo clave para mejorar la durabilidad del fotoprotector en la piel, y por tanto ayudar, en mayor medida, a la prevención de enfermedades como el cáncer de piel", asegura.
Resaltan también su papel para prevenir el daño inmunológico del sol, como enlentecer el envejecimiento cutáneo, ambos derivados de los daños oxidativos de la radiación UV solar, ya que ayuda a la piel a resistir mejor las consecuencias de la radiación.
Mucho más que evitar quemarse
Estas innovaciones se enmarcan en un contexto en el que no solo han cambiado las recomendaciones sobre la manera de protegerse del sol, sino también la relación con la propia exposición al astro rey, diferente a cómo era hace poco más de una década. Además, a día de hoy la evidencia científica ha demostrado que gran parte del envejecimiento cutáneo está relacionado con la exposición acumulada a la radiación solar, incluso en días nublados.
Por eso, y como ya hemos desarrollado en otros artículos de EsVivir, los nuevos fotoprotectores buscan convertir las cremas solares en productos multifunción que, más allá de la protección, sirvan de antioxidantes y tratamientos antiedad al mismo tiempo. Es más, algunas fórmulas ya incorporan ingredientes reparadores, activos antipolución o compuestos destinados a proteger frente a la luz azul emitida por pantallas y dispositivos electrónicos.
En este escenario, (en la misma línea que en otros productos dermocosméticos) los extractos botánicos y minerales están ganando protagonismo. De igual modo, el interés del consumidor por fórmulas más sostenibles, biodegradables y respetuosas con pieles sensibles está impulsando el desarrollo de alternativas menos dependientes de ciertos ingredientes sintéticos.
Protectores solares "inteligentes"
Los expertos de la UMA aclaran que esta investigación, desarrollada hasta el momento solo en laboratorio, abre la puerta hacia alternativas más saludables que podrían sustituir o complementar ingredientes sintéticos procedentes de industria química, en busca de reducir el impacto ambiental y posibles efectos adversos en la salud. "No se trata de reemplazar los protectores solares, sino en hacerlos más inteligentes. Menos centrados en bloquear la luz y más en proteger la piel", concluyen.
Esta idea resume bien hacia dónde se dirige la innovación dermatológica: productos que no solo bloqueen radiación, sino que actúen activamente sobre los mecanismos biológicos del daño solar, reduciendo el impacto acumulativo del sol sobre la piel, el envejecimiento y enfermedades relacionadas con la exposición UV.
En resumidas cuentas, en un contexto de temperaturas cada vez más extremas y mayor conciencia sobre el cuidado de la piel, la protección solar ha dejado de asociarse exclusivamente con el verano para convertirse en un paso imprescindible de la rutina diaria.