Todavía no han llegado las grandes masas de turistas, los precios suelen ser algo más razonables y muchos destinos se disfrutan de una forma completamente distinta. Playas más tranquilas, ciudades menos saturadas y temperaturas mucho más agradables hacen que viajar en junio tenga bastantes ventajas. Además, es un mes perfecto tanto ...
Todavía no han llegado las grandes masas de turistas, los precios suelen ser algo más razonables y muchos destinos se disfrutan de una forma completamente distinta. Playas más tranquilas, ciudades menos saturadas y temperaturas mucho más agradables hacen que viajar en junio tenga bastantes ventajas.
Además, es un mes perfecto tanto para escapadas cortas como para viajes más largos, especialmente si se busca evitar el calor extremo de julio y agosto.
Uno de los destinos que mejor encaja en esta época es Portugal. Ciudades como Lisboa u Oporto tienen muchísimo ambiente en junio, terrazas llenas y temperaturas suaves que permiten disfrutar caminando sin el calor intenso del pleno verano. Además, la costa portuguesa todavía mantiene un ritmo mucho más tranquilo que en agosto.
Las islas griegas viven probablemente uno de sus mejores momentos en junio. Lugares como Paros o Naxos todavía no están completamente masificados y permiten disfrutar de playas, pueblos blancos y restaurantes frente al mar con mucha más calma.
Además, las temperaturas son cálidas pero todavía agradables para moverse durante el día.
Junio también es ideal para descubrir ciudades del norte de Europa. Copenhague o Estocolmo viven días larguísimos, temperaturas suaves y muchísimo ambiente en la calle.
Es la época perfecta para recorrerlas en bicicleta, disfrutar de terrazas junto al agua y aprovechar esa luz casi interminable que caracteriza el verano escandinavo.
Viajar a Italia en junio también tiene otra ventaja importante: todavía se puede disfrutar de muchas ciudades y zonas costeras sin las temperaturas extremas del verano.
Regiones como Puglia o Sicilia empiezan a tener ambiente veraniego, pero conservan un ritmo mucho más relajado que durante julio y agosto.
Las islas españolas también cambian muchísimo en junio. Menorca o algunas zonas de Mallorca todavía permiten disfrutar de calas tranquilas, restaurantes sin largas esperas y una sensación mucho más pausada.
El mar empieza a estar perfecto para bañarse y los días ya tienen ese ambiente de verano que tanto apetece.