Además, cada vez son más quienes buscan formas de viajar cómodas, sostenibles y sin demasiadas complicaciones. Y en España existen rutas ferroviarias que permiten descubrir ciudades, paisajes y rincones con mucho encanto sin necesidad de coger el coche. Estas son algunas de las escapadas en tren que merecen la pena este ...
Además, cada vez son más quienes buscan formas de viajar cómodas, sostenibles y sin demasiadas complicaciones. Y en España existen rutas ferroviarias que permiten descubrir ciudades, paisajes y rincones con mucho encanto sin necesidad de coger el coche.
Estas son algunas de las escapadas en tren que merecen la pena este verano.
Valencia se ha convertido en una de las escapadas favoritas para quienes buscan combinar cultura, gastronomía y mar. La conexión en alta velocidad desde Madrid permite llegar cómodamente en menos de dos horas, lo que la convierte en una opción perfecta incluso para un fin de semana.
Una vez allí, el plan puede incluir un paseo por el casco histórico, una visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, una tarde de playa o una cena frente al Mediterráneo. Todo sin necesidad de alquilar coche ni preocuparse por el tráfico.
A poco más de media hora en tren desde Barcelona, Girona sigue siendo una de las ciudades más bonitas para descubrir sin prisas.
Sus calles empedradas, las coloridas casas junto al río Onyar y su magnífico casco antiguo invitan a caminar y perderse durante horas. Además, su excelente oferta gastronómica la convierte en una escapada ideal para quienes disfrutan tanto de los viajes como de la buena mesa.
Es una de esas ciudades que sorprenden incluso a quienes ya la han visitado alguna vez.
El norte de España guarda algunas de las rutas ferroviarias más agradables para quienes buscan naturaleza y tranquilidad. El recorrido entre León y Ponferrada atraviesa paisajes montañosos y zonas verdes que permiten descubrir una cara menos conocida del país.
Ponferrada, puerta de entrada a la comarca de El Bierzo, ofrece además patrimonio histórico, gastronomía y la posibilidad de realizar pequeñas excursiones por los alrededores.
Un viaje perfecto para quienes prefieren escapar del calor y del turismo más masificado.
Llegar a Santander en tren es una forma cómoda de descubrir una de las ciudades más agradables del norte durante los meses de verano.
El paseo marítimo, las playas, el ambiente relajado y la cercanía de pueblos costeros llenos de encanto hacen que sea un destino ideal para desconectar unos días.
Además, el viaje permite disfrutar de paisajes verdes que poco tienen que ver con las imágenes más habituales del verano mediterráneo.
Aunque muchas personas asocian Andalucía exclusivamente al coche, el tren es una de las formas más cómodas de llegar a Sevilla desde distintas ciudades españolas.
Sus barrios históricos, sus plazas llenas de vida y sus terrazas convierten cualquier escapada en una experiencia especial. Y aunque el verano puede ser caluroso, una visita a primera hora de la mañana o al caer la tarde permite disfrutar de la ciudad desde otra perspectiva.
Quizá esa sea una de las razones por las que el tren está viviendo un nuevo momento de popularidad. No se trata solo de llegar al destino, sino de disfrutar también del camino.
Ver cómo cambia el paisaje, atravesar pueblos, leer un libro durante el trayecto o simplemente mirar por la ventana son pequeños placeres que muchas veces olvidamos cuando viajamos con prisas.
Y precisamente el verano parece el momento perfecto para recuperarlos.